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[Cerrado] El Comienzo del Uróboro

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[Cerrado] El Comienzo del Uróboro

Mensaje por Invitado el Miér Ago 22, 2012 10:33 pm

Se reacomodó los lentes. Era una manía que había adoptado muy de pequeña. Ciertamente le daba un toque de adultez, aunque no es que fuese muy joven tampoco. En un par de años más ya pasaría aquella barrera que a tantas mujeres incordaba: Los treinta, pero le traía sin cuidado... O al menos así lo demostraba. Tenía sus planes para cuando aquella fecha llegase, solo esperaba haber probado todo lo suficiente para no cometer ningún error.

Suspiró y dejó el expediente a un lado, mientras prendía un cigarrillo. Era otra pequeña esperanza. Otro sujeto que parecía poseer las características ideales para que ella tratase con el. "Fuerza de Voluntad" decían algunos; para ella, todo se limitaba a genética. Botó un poco de cenizas en un cenicero casi lleno de colillas, casi todas sin terminar y se estiró un poco en la silla, apoyando su espalda en el respaldo, mientras parecía mirar el techo.

"Jizz Myevva"

Así que el tipo había conseguido sobrevivir.

Recordaba haberlo visto pasar el umbral de la puerta, en silla de ruedas. Estaba magullado, delgado, casi al borde de la desnutrición. No parecía alguien que pudiese pasar la noche en Sura, se veía tan joven y frágil cuando lo conoció, que realmente no se le cruzó por la cabeza siquiera la posibilidad de que pasara los exámenes básicos para ser derivada a ella. Por supuesto que no; el proyecto de Alejando iba muy en paralelo a lo que Sura acostumbraba, y hasta el momento, no había tenido mucho éxito. Lo cual la frustraba un poco.
De todos modos, recordaba al sujeto en particular, por un pequeño detalle: Cuando ingresó, parecía sonreir. No supo distinguir si era una sonrisa marcada ya por la demencia, o si realmente disfrutaba la situación. Generalmente, todos los que se anotaban al proyecto, al cruzar las puertas parecían arrepentirse, y el temor a lo desconocido podía verse en sus ojos. En este tipo no había sido así.

Se pasó la mano libre por el cabello rubio desenredándoselo, ignorando el lugar donde en un futuro habrían un par de orejas modificadas, y sin siquiera pensar en que algún día este cambiaría de color de una manera que no fuese con tinturas. De hecho, detestaba su cabello rubio casi tanto como a los productos químicos comunes, es por eso que aún lo mantenía de su color natural. Incluso, lo llegaba largo y un poco desgreñado, como si nunca en su vida se lo hubiese recortado. Era una especie de "belleza natural" al completo, una chica bonita que al parecer las excesivas horas de trabajo la tenían exahusta; aún no poseía las marcas de edad que poseería en un futuro, y sus ojeras eran casi inexistentes, aunque las primeras señas no se estaban haciendo esperar.

Suspiró y apagó el cigarrillo sin terminar. Se levantó y caminó por la oscura oficina, para abrir las cortinas de par en par. Era de día, sus ojos se quejaron. Supuso que estaba bien el sujeto #103 estaría despierto, y con eso le bastaba. Realmente perdía la noción del tiempo trabajando allí, como nunca dejaba que la luz natural ingresase; a veces pasaba días enteros trabajando y con suerte se daba cuenta, hasta que Alejando, o alguno de sus compañeros la enviaba a casa a la fuerza.

Metió el informe en una carpeta y salió de la oficina con el en mano. Sección 14B; allí es donde encontraría a su sujeto.

La verdad, no tenía muchas esperanzas en nadie ya, aunque el informe sonaba prometedor, así habían sonado también el informe de otras decenas de personas antes, y todas, habían fracasado.

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Re: [Cerrado] El Comienzo del Uróboro

Mensaje por Invitado el Lun Ago 27, 2012 10:00 pm

Como cada noche, descansaba en la recámara del 14B, la habitación que habían escogido para dejar su moribundo cuerpo. Jeringas entraban por todas partes con sueros de diferentes colores y efectos aún más diversos.

Ya hacía una semana que lo habían ingresado a las instalaciones de Sura, lo habían encontrado en la frontera de la ciudad, entre los vagabundos que allí vivían. El les contó su historia buscando esperanzas de futuro, ellos escucharon la historia y vieron una potencial sujeto de prueba para sus experimentos. Y bien que escogieron, puesto que su cuerpo respondió perfectamente a los químicos y otras susancias que inyectaron en su cuerpo, sin generar efectos secundarios. Aunque lo que más asombro causo, fue el hecho de que el cuerpo que habían encontrado, poseía una particularidad corpórea poco común, cada articulación de su cuerpo podía moverse a voluntad en la dirección que el quisiese.

Trataron de hacer preguntas de todo tipo, pero lo único que escucharon salir de su boca eran palabras de odio hacia la milicia de la URSS, pero cuando preguntaron su edad se asombraron aún más. Los que pensaban que era un vagabundo escapando de la crisis europea, se llevaron la sorpresa de que lidiaban con un soldado veterano de la guerra fría.


Por fin uno de esos sueros indujo el sueño tranquilamente, sueño que hace mucho tiempo no lograba conciliar.

Y en su onírica inconsciencia recordó algo que tenía impreso en el fondo de sus recuerdos.

[Odin monety, Dve storony... Dva napravleniya (Una moneda, dos caras... dos destinos).

El día era nevado, como los otros 359 días del año en que la nieve caía sin parar, asi que no había nada de anormal en aquél lugar tan cercano al Circulo Polar Ártico, en donde el frío que cala huesos y los vientos que rompen voluntades, hacen añicos la existencia de los que allí se atrevían a vivir.
Fue por eso mismo que la milicia rusa escogió a aquellos habitantes de la tundra polar como el objetivo de sus experimentos, la guerra fría ya había acabado hace casi un siglo y medio, pero eso no detenía a la que alguna vez fue la mayor potencia mundial, en su afán de derrocar a su contraparte americana.

"Sasha... sasha... entra a la carpa de una vez por todas neposlushnyh malen'kih..."

La nieve caía una y otra vez, los pequeños peliblanco se movían como pequeñas liebres salvajes, entre la nieve dura y fría que funcionaba como suelo. La voz de su madre, resonaba en la inmensidad, llamando al menor de los hermanos, mientras que el mayor resguardaba sus pasos.

De pronto, todo el horizonte conocido se deformó, cambió su gélido espejismo habitual, por una niebla metálica y musgosa... la cual cubrió por todos los lugares a donde la vista de un pequeño crío de unos 6 o 7 años podría llegar. Sintió un golpe en su cabeza, cristales de hielo molidos en el suelo, al chocar su cara contra ellos; metal en su sien y un fuerte estruendo que gritó en su oído derecho, como si los mismísimos jinetes del infierno hubiesen galopado por sobre este.

La bala dió contra el suelo, sin hacer daño al cuerpo del pequeño. La suerte estaba de su parte, o al menos eso pasó por su inocente cabecita. Miró a un costado, y vió a Sasha en una situación similar, la diferencia es que el cuerpo del pequeñito no había resistido tan bien como el, el golpe en su cabeza, y ahora le donaba su precioso, vital y carmín color a la cristalina nieve.

"¡Hagan conmigo lo que quieran nemye zveri, pero a mis strelyaet..."

La voz de su madre resonaba nuevamente en defensa de sus pequeños, de sus strelyaet (retoños), como les decía de cariño cada noche antes de dormir.

*Bang*

...nuevamente uno de esos aullidos metálicos resono en el silencio, quebrantando la realidad a su paso.

- ¡Que lástima que te callases de golpe! - El hombre más grande de todos aquellos, que era el que portaba aquel metálico tubo humeante, se acercó al cuerpo de su madre, que al perder el pulso, comenzaba a escarcharse, pasando a ser un trozo más de hielo en aquél desierto polar - ¿Sábes?, ¡Tenías una bonita voz! - Y el maldito pateó en el pecho a la que en el suelo se encontraba. Luego dió media vuelta, y se acercó a los pequeños, levantando al menor por el pescuezo, mirandole a los ojos, sin poder encontrar sentimiento alguno en él.

- ¡Perfecto, nos llevamos a este. Encierren al otro, lo dejaremos en San P! -

El mayor por su parte, se zafó de la amenaza del tubo que le apuntaba, y corrió hacia el hombre grande, pateandole las pantorrillas con toda la fuerza que podía tener. Su pequeño hermano ahora, solo se remitía a llorar desconsoladamente, sin entender la situación. Un golpe seco en la nuca de ambos, los mandó a dormir.

El último recuerdo que queda de esta época, es el estar medio atontado a la entrada del orfanato de San Petersburgh, mientras el hombre gigante de traje militarizado, alzaba una moneda al aire mientras con una voz socarrona esbozaba a todos los otros.

- Cara, nos llevamos al menor. Cruz al mayor - La moneda giró en lo alto, los pequeños aún no entendían nada, y solo atinaban a abrazarse el uno al otro. Todos seguían al objeto con la mirada, esperando impacientes el resultado.

- Cruz - La voz del hombre fue decisiva. Alcanzó a mirar al pequeño a los ojos, y cuando se preparaba a esbozar palabra alguna, nuevamente un golpe en su nuca cerró tan amarga y fugaz despedida.]



Jizz despertó mirando nuevamente sus manos, las cicatrices mentales ya no llegaban tan seguido. Ya no estaba en la milicia, había renegado de ellos, había renegado de su patria, los había abandonado para siempre, ya no era el proyecto #103 de la URSS, ahora irónicamente era el proyecto #103 de Sura. Pero a pesar de todo, el era Jizz Myevva, el nombre que él había escogido para sí mismo. Ahora habitaba en nuevas tierras y tenía todo un nuevo destino por delante.

Se quedó ahí en silencio, mirándose las manos mientras analizaba la maldita suerte que lo tenpia en esta nueva situación, volviendo a ser una rata de laboratorio.

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Re: [Cerrado] El Comienzo del Uróboro

Mensaje por Invitado el Mar Ago 28, 2012 12:58 pm

Sostuvo firme el informe mientras caminaba hacia la sección 14B. Siempre sentía ese toque de incomodidad cuando paseaba por los pasillos de Sura. A pesar de que no hablaba con nadie, sentía que cada vez que se asomaba, sus compañeros andaban pendientes de lo que ella andaba haciendo. Quizá era porque era mujer, quizá porque era joven, aunque probablemente era porque solo unos privilegiados podían conocer esta área de Sura, e incluso un número aún más reducido estar al tanto del proyecto del que ésta jovencita extranjera, estaba a cargo.

Aún así, mantuvo su mentón en alto, mientras sus pequeños tacones hacían eco en el pasillo, sostuvo bien firme el informe, y avanzó. Solo tendría que aguantar estar bajo la mirada inquisiva por un momento más... apenas doblase la esquina y cruzase hacía esa área....

Cuando cruzó la puerta respiró hondo. Siempre le pasaba lo mismo, era como cruzar un campo minado, en el cual no podías correr a pesar de que fuese lo que más deseabas. Sentirse bajo el halo de juicio de esa gente, bajo su envidia, lo detestaba, pero al mismo tiempo, le hacía sentir más viva. Puesto se sentía, y era, muy superior a ellos.

Continuó caminando, chequeando de vez en cuando el informe, asegurándose que no se equivocaba de habitación. De todos modos, el informe era preeliminar, era parte de su trabajo asegurarse de que cada dato ingresado en este no era más que fiel a la realidad; cosa que casi nunca era cierta.

Llegó a la puerta donde se encontraba su nuevo experimento. Otra vez aquella sensación de esperanza intentó colarse en su inconsciente, más la hizo desaparecer bastante rápido. Giró el pomo de la puerta.

- Así que egstas degspiegto -Su acento afrancesado era más notorio que nunca.

Se lo encontró sentado en la cama, mirándose las manos.
Ciertamente, lo otro por lo que detestaban a Roz, era porque no seguía los protocolos mínimos morales respecto a como tratar con pacientes. La falsa cordialidad no era parte de su vocabulario ni de su comportamiento, al fin y al cabo, era especialista en fisiopatología animal, aplicable en humanos, y dado el caso ¿Quién le obligaba a tratarlos como tales?

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Re: [Cerrado] El Comienzo del Uróboro

Mensaje por Invitado el Mar Sep 25, 2012 11:57 pm

Los pensamientos aún le mantenían absorto mirándose las manos. Eran tantas cosas que revoloteaban en su cabeza, que a veces llenaban el espacio físico y no dejaban que lugar a otra acción, dejándolo inmóvil e inconsciente de cualquier situación anexa.

Fue así como ignoró por un momento la silueta que ahora le hacía compañía, hasta que un golpe de corriente le atacó los nervios, su propio cuerpo le hizo despertar del sueño en que despierto se mantenía.

- ¡Ah! - Alcanzó a responder al percatarse de la estilizada y desgarbada silueta que se posaba frente a el, no era como nada de lo que el acostumbraba ver. Los cabellos desgreñados, las ojeras, el intenso olor a encierro, contrastaban completamente con el protocolo que el alguna vez conoció. La corriente ahora pasó a los hombros. Se sintió un poco incómodo y trató de acomodarse en la cama. Las articulaciones se mostraban tensas por debajo de la camisa. Intentó ser cordial con la recién llegada, tratando de esconder el acento ruso.

- A... cabo de despertar, pero no tenía idea de... !Aghhh¡- El golpe de corriente terminó escapando de su cuerpo a través de sus manos, las cuales estrepitosamente se contorneaban en todas direcciones mientras se tensaban y destensaban. Dando como resultado, una dantesca fotografía a ojos de cualquier espectador.

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Re: [Cerrado] El Comienzo del Uróboro

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