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[Pasado] Once this storm ends.

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[Pasado] Once this storm ends.

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 14, 2013 1:47 pm

Spoiler:
> Jugadores que participaran: Laurant Talaiev y Ioren Phoenix
> Duración estimada: Indefinido
> Resumen de la historia: La tragedia sacude la vida del joven Eiren (antes de ser conocido como Ioren) quien pierde a sus padres a manos de un grupo de desconocidos y un misterioso salvador (Laurant) evita un destino parecido al de sus padres. Los dos en plena huida y sin saber nada el uno del otro, comienzan una historia que recorrerá el lado más oscuro de ambos y finalmente los conducirá al presente.
> Condiciones extras dadas por el creador: -

[XX. XX. XXXX][Calles de la zona distrital de New Haven City, 19 PM]

La lluvia todavía era una pesada cortina que caía sobre los hombros de los dos muchachos mientras corrían por la calle, no solo estaba malditamente helada, sino que todo alrededor se sentía tan... fuera de lugar, irreal, como una mala pelicula fuera de foco en la que todo se ve borroso, el audio apesta y tu solo tienes ganas de salir de la sala. Pero no estaban en una sala, estaban corriendo por la calle empapados en sangre, con el anaranjado brillo de la casa de aquel pequeño peliblanco ardiendo en llamas y los agudos quejidos de las sirenas de la policía sonando insistentemente a la distancia, no podían quedarse ahí, no podía tampoco abandonar a aquel chico al que acababa de salvar, desde el momento en el que había roto el cuello del ultimo hombre que intentaba arrancarle la vida a Eiren, sintió una suerte de amor de hermano, una responsabilidad para con él, tenía que cuidarlo, ponerlo a resguardo y luego... bueno, sepa dios que sería de los dos.

Y mientras su mano se cerraba con fuerza en torno a la muñeca de Eiren y tiraba de él, sentía que aquella persona a la que guiaba ya no era un ser humano, era como un muñeco, un maniquí que había cobrado vida por accidente, estaba frío, estaba apagado, no veía gesto alguno a través de aquellos blancos cabellos que caían por sobre su rostro, sin duda era como cargar con un cadáver, uno que caminaba y le seguía sin rechistar, esperando algún destino, un propósito y un lugar, aunque ese destino fuese la muerte misma. -Aguanta... ya casi llegamos- Musitó con la respiración entrecortada y los pulmones ardiendo como el infierno, a cada paso que daba sentía que la gravedad aumentaba y amenazaba con dejarlo pegado al piso, exhausto y rendido, pero cada paso que daba solo anulaba aquella teoría, podía y debía seguir. Con una patada abrió de cuajo una improvisada puerta hecha de alambre y se metió junto al peliblanco en un angosto y oscuro callejón, en ese preciso momento varios móviles policiales pasaron a toda velocidad por la calle principal, dejando solo destellos azules y rojos mientras viajaban seguramente hacia la casa incendiada, allí en donde encontrarían varios cadáveres y la sombra perdida de un adolescente. Un nuevo golpe con el hombro sobre una puerta de madera y frente a ellos se abrió un viejo almacén abandonado, el aire frío y húmedo que apestaba a madera y materiales plásticos le hiso saber a Laurant que se encontraban en alguna clase fabrica o distribuidora, no era el sitio perfecto, pero sería suficiente para pasar lo que quedaba del día y permanecer ocultos.

La mano del castaño soltó la muñeca del albino y ese momento sintió un fuerte agarrotamiento, dándose cuenta de que tan fuerte había sostenido  al chico que había salvado, sus dedos fueron recorridos por un incesante hormigueo, el cual fue disipado con fuertes sacudidas y una breve maldición por parte del castaño. Con la oscuridad cerniéndose sobre ambos, y con la mínima iluminación de los relámpagos que brillaban a través de los ventanales de la fabrica, Laurant comenzó a rebuscar entre las estanterías y las pilas de objetos apiladas en todas partes, fue entonces que encontró una lampara de queroseno, una caja de cerillos, una lunchera y una polvorienta manta. Reunió todo bajo sus brazos y volvió junto al muchacho de pelo blanco, el cual se había quedado parado junto a la puerta, con la mirada gacha y aquellas hebras blancas cayendo sobre su rostro, goteando agua por cada fragmento de su cuerpo, haciendo imposible saber si parte de aquellas gotas eran tan solo agua o había lagrimas mezcladas entre ellas. El castaño había sido criado para la guerra, endurecido mediante férreo entrenamiento y tortura tanto física como psicológica, el era un guerrero, un sobreviviente, se le había olvidado lo que significaba sentir y como sentir empatía por otros, él se movía por impulso, causa y consecuencia, sobrevivir por el instinto a sobrevivir... no había espacio para nada más. Pero aquel chico, había recibido una explosión de dura realidad, habían intentado matarlo y por los cadáveres cercanos a él, habían acabado primero con sus padres... el shock y el dolor de aquello era algo que Laurant no podía calcular, algo para lo que no estaba preparado a responder. Quiso decirle algo, pero no encontró palabras, simplemente encendió el farol y colocó la vieja manta sobre la cabeza y hombros del albino, también abrió la lunchera ,encontrando un sándwich, una botella de agua y una manzana, todo parecía estar en buen estado.

La mortecina luz le permitió ver mejor el físico de Eiren, los pequeños ojos rojizos de Laurant se pasearon por la figura del chico, lo único que no podía ver era su rostro, todavía cabizbajo y cubierto por aquel cabello despeinado y empapado. el castaño parpadeó varas veces y con el pie le dió un pequeño golpecito a la lunchera, acercándola un poco al albino, esperando que con aquel gesto entendiese que le invitaba  a probar bocado... que podía decirle?, podía hacer o decir algo para hacerle sentir mejor?... "lo siento por la muerte de tus padres", "estas bien?, estas herido?". Los labios de Laurant se abrieron pero nuevamente solo pudo emitir una pequeña exhalación de aire. En ese momento todo se sumió en el más profundo silencio, apenas roto por el repiqueteo de las gotas mientras una nueva pagina en el libro de aquellos dos jóvenes comenzaba a ser escrita.

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Re: [Pasado] Once this storm ends.

Mensaje por Invitado el Dom Sep 15, 2013 1:50 pm

El agua caía con fuerza sobre él, pero aún así, parecía no ser conciente de ello, ni de eso ni del muchacho que se hallaba a su lado, tirando de él. ¿Dónde se había quedado?, ¿detenido entre las llamas? ¿Acaso observando como el cadáver de su hermano era consumido por las mismas lenguas de fuego que habían carbonizado los cuerpos de sus padres?...¿Donde se había quedado él? Porque su cuerpo se sentía vacío, frío, tan frío que pensó que la muerte también lo estaba arrastrando hacia sus dominios. Veía, observaba a su alrededor y todo le parecía tan vacío, tan fuera de lugar. Esta no era su vida, debía ser solo un sueño un mal sueño…una pesadilla de esas de las que hace mucho tiempo que no tenía. ¿Y aquél chico? Laurant había dicho llamarse, ¿también era una invención de su cabeza?
Su mano derecha se sentía cálida al contrario que el resto de su cuerpo, pero no podía prestarle atención, no cuando cada vez que intentaba pensar en algo, todo lo que veía eran las mismas imágenes, una y otra vez, cubiertas de sangre, fuego y muerte. Se estaba moviendo, corrían por la calle, pero el ruido de sus pasos apenas llegaba hasta él, siendo tapado por un pesado pitido que lo alejaba del mundo exterior. El ruido de las sirenas a la distancia no pareció más que un lejano zumbido. Su pecho subía y bajaba agitado y su corazón latía a mil por hora, pero el solo podía pensar en su familia…en su hermano, en la parte de sí mismo que se había ido. —Ioren…—susurró el albino con tal volumen que solo él podría escucharlo y aún así, pareció incapaz de escuchar sus propias palabras…parecía incapaz de aceptar que lo que horas atrás había sido su hogar, ahora era un montón de cenizas y cadáveres.

Apretó la mandíbula. Ni siquiera podía reaccionar. Estaba ahí, paralizado, siendo llevado a un callejón por el muchacho que le había salvado y al que apenas si había mirado luego de que le viera al recuperar la conciencia tras la golpiza que había recibido. Hasta entonces recordó que había sido un inútil en contra de aquellos tipos, no había podido hacer nada…por mucho que se había esforzado y entrenado, no había sido suficiente para frenar a aquellos tíos. Sus manos temblaron. ¿Por qué había ocurrido algo como eso?

No se dio cuenta del momento en el que la lluvia se detuvo y dejo de caer sobre él, sino que la oscuridad del lugar donde habían entrado lo hizo apenas observar a su alrededor, para darse cuenta de que ahora estaba en lo que parecía ser una especial de almacén. El mismo estaba en bastante mal estado, pero aquello le daba igual. Hubiera preferido quedarse bajo la lluvia durante toda la noche con tal de que las manchas de sangre en su ropa y el dolor que llenaba su pecho se hubiesen ido. Pronto, el calor protector que sentía en una de sus manos desapareció y con el, terminó por hundirse en sí mismo, en el silencio y el frío que cubría aquél lugar. Solo…ya no volvería a ver a su hermano, mucho menos a sus padres, ya no le quedaba nada más que sí mismo. Todo aquél tiempo…pensó que se habían zafado de la guerra entre las mafias, había creído que estarían a salvo, pero no, ¿Cómo podía haber siquiera imaginado que sus padres mantenían deudas con aquella gente?
Los ojos le ardieron, no quería llorar, no debía llorar…y aún así, deseaba dejar escapar todo aquello que se oprimía dentro de él. No era así como deseaba que hubiera sido su destino ni el de su familia y Ioren…su hermano, tenía tanto que vivir aún.

Pronto la oscuridad fue alejada por una cálida y cercana luz, aunque no la observó, en su lugar se quedó viendo como las gotas de agua resbalaban de su cabello y caían sobre el suelo de aquél lugar. No sería el primer chico que había perdido a alguien por culpa de las mafias pero…que duro se sentía cuando tocaba vivirlo. Contra la luz, vio una sombra junto a él y luego sintió el peso de una manta sobre su cabeza. Por fin atinó a moverse, cubriéndose el cuerpo con la manta, ante el frío que sentía iba mucho mas allá de la frialdad pegada a su cuerpo, la misma también había alcanzado su corazón. Que débil había resultado ser al final,  tanto entrenamiento para nada.

Apenas y le dio una mirada a la lonchera que había movido el otro muchacho hacia él, pero no, en aquél momento no sentía más que un nudo en el estómago. Se movió por al lado de la caja con la comida y se dejó caer sobre el piso, dejando los brazos apoyados sobre sus rodillas y su mirada resguardada bajo los cabellos que caían en frente de esta. De verdad estaba ocurriendo todo aquello, no era ninguna pesadilla, sino la más horrible realidad…a la que aunque no quisiera, tendría que hacerle frente…pero ahora mismo, eso no era posible, simplemente no podía reaccionar.

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Re: [Pasado] Once this storm ends.

Mensaje por Invitado el Dom Sep 15, 2013 9:20 pm

"Ioren"?, Laurant por un momento creyó haber escuchado algo parecido a un susurro con ese nombre proviniendo de los labios del albino, pero luego pensó que había sido el viento, el repiqueteo de la lluvia o los potentes truenos que sacudían la ciudad. Aquel chico comenzaba a ponerle los pelos de punta, con aquel silencio irrompible, su figura delgada y empapada, aquellos cabellos que ocultaban su rostro y la manta polvosa le daban un aspecto sobrenatural... espectral. Finalmente el castaño recordó que estaba en la misma situación que aquel chico... es decir, se encontraba totalmente empapado y sometido a un frío atroz, pero podía sobrellevarlo, en ese momento Eiren tenía prioridad por sobre él, por lo que se conformó con llevarse ambas manos al cabello y sacudirlo enérgicamente, quitando el excedente de agua del mismo.

Se disponía a buscar un lugar en el cual acomodarse también, la poca luz que proyectaba el farol recién encendido le permitió ver algunas estructuras, cajas y otros objetos en los que podía tomar asiento e incluso dormir cuando el cansancio de aquel escape cayese sobre ambos jóvenes, pero en ese momento escuchó un suave golpe y vio al albino caer sobre sus rodillas, quedando a poca distancia del piso... se estaba quebrando, poco a poco la realidad caería sobre sus hombros y las consecuencias se dejarían sentir, todo era parte del proceso psicológico natural al que se sometería en el transcurso de la noche... o aprendía a sobrellevar aquella perdida, o se fortalecía o... posiblemente amaneciese colgando de una viga o desangrándose en alguna esquina. Laurant observó por unos momentos a Eiren casi con violencia se quitó su camiseta empapada, cuyo contacto contra su piel era como un millón de dagas heladas impidiéndole pensar con claridad, incluso el fresco aire nocturno se sentía más agradable que aquellas prendas pasadas por agua.

En ese momento fue cuando sintió que debía hacer o decir algo por el chico, dar el primer paso para ayudarle de alguna forma a sobreponerse a la pena, el problema era que nunca había tenido que hacer uso de la palabra para esas cosas, no sabía como actuar o que decir, simplemente hacer uso del "camino del soldado" y la psicología del mismo, quizás con eso...
Laurant se acercó al caído albino y apoyó una mano sobre el hombro del mismo, mirándolo fijamente con sus fríos y amenazantes ojos rojos, brillando gracias al reflejo de la lampara, entonces abrió sus labios y dejó salir lo primero que vino a su mente. -Tienes que ser fuerte, ahora eres un soldado también, como yo... y no puedes quebrarte, si quieres venganza convierte el dolor en algo útil, nada se resolverá quedándote de rodillas y lamentando las muertes de tus seres queridos, tienes que ponerte de pie y hacer de la venganza tu espada y tu armadura.- Su mano apretó un poco el hombro de Eiren y finalmente lo liberó, dándole la espalda y enfocando la mirada en la oscuridad, en las formas que la luz proyectaba, intentando encontrar algo útil, cualquier cosa con la que distraerse y quizás distraer al albino... maldición que no era bueno para aquello.

Un fulgurante relámpago iluminó la fabrica entera y luego el trueno más poderoso que recordó haber escuchado en su vida hiso temblar las instalaciones enteras, trayéndole a Laurant el fresco recuerdo de las bombas cayendo y explotando, de los cuerpos desmembrados y de la peste a sangre y pólvora... si, ese fue una vez su mundo, pero ahora la guerra se había trasladado a la ciudad, el era un soldado en un conflicto nuevo, solo que todavía no había encontrado el bando correcto al cual entregar su lealtad y fuerza. -Si... somos soldados en una guerra silenciosa....- agregó en un tono audible pero infinitamente frío y distante, escupido a la nada y a todo a la vez, pues el castaño había presenciado en New Haven un nuevo acto de maldad y odio del hombre hacia el hombre, en un país que olía a paz y sin embargo libraba una guerra interna, silenciosa... comenzaba a odiar a aquellos que luchaban aquellas guerras, aquellos que habían arrebatado la vida de la familia de Eiren, pues ante la vista de Laurant ,cada uno de esos matones era un reflejo de sí mismo, arrebatandole la vida a su propia familia una y otra vez, como la tortuosa repetición de un film, en cada acto de crueldad, de maldad... él volvía a matar a su propia familia, y aquella imagen comenzaba a producirle un odio indescriptible contra todo y todos.

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Re: [Pasado] Once this storm ends.

Mensaje por Invitado el Lun Sep 16, 2013 2:15 pm

¿Qué haría ahora? Ya tenía suficiente edad para poder comenzar a armarse una vida solo pero, por más que intentaba dar una respuesta a todas las preguntas que se agolpaban en su cabeza, no podía hacerlo porque la nube de recuerdos siempre llegaba a cubrir cada nuevo pensamiento. ¿Lo llevaría a la locura? Estaba seguro que si cerraba los ojos para intentar alejarse de su presente aunque fuera por un par de minutos, también vería en sus sueños a Ioren, cubierto por escombros…con aquellos orbe color ámbar completamente idos…sin vida. Sintió una arcada subir desde su estómago aunque la misma se transformó en simple tos. Estaba calado hasta los huesos, pero ese frío no era nada y de alguna manera, sentía que le estaba ayudando a llevar las cosas…a calmar ese mar de ira que se estaba gestando dentro de él. Sentía tantas cosas en ese momento, demasiados sentimientos oscuros, repulsivos, deseaba sangre…

Sus ojos se abrieron con sorpresa al sentir la nueva cercanía de Laurant quien, había apoyado una de sus manos sobre el hombro de él. La vista de Eiren se elevó para poder observar al joven con cierta desaprobación. Estaba fuera de sí y lo que menos necesitaba en aquél momento era que alguien se le acercara, porque sentía que podría reaccionar de formas que el Eiren de antes nunca habría pensado siquiera. Fue entonces cuando se encontró con los rojizos orbes del Laurant, los mismos que había visto brillando contra las llamas en su casa, lo había confundido con un ángel de la muerte y el mismo había terminado sacándolo de aquél sitio. Eiren apretó los dientes al oír sus palabras. Las mismas eran ciertas; en cada libro que había leído siempre había alguien que perdía a sus seres queridos por una u otra razón, pero no se dejaban arrastrar por el dolor, salían a flote valiéndose de toda su fuerza interior. Y pensar que en aquél tiempo nunca había pensado que estaría en la misma situación que aquellos personajes de ficción. Era difícil hacerse a la idea de que nunca más volvería a ver a su gemelo ni a sus padres, infinitamente difícil y doloroso. Por fin apretó los ojos y dejo escapar un par de lagrimas, lloraría lo que tuviera que llorar, nadie se lo impediría, pero nunca, nunca permitiría que nadie más volviera a quitarle a un ser querido, nunca más…

Volvió a bajar la vista, dejando que las lágrimas que había dejado escapar cayeran sobre el suelo, desapareciendo en el mismo. Había quedado cubierto de moretones y raspaduras, pero tenía su vida y la haría valer…por la vida que Ioren no había podido disfrutar. No podía dejar que aquél reinado del terror continuara, aún si debía convertirse en un soldado…en un asesino, frenaría a aquellos hijos de puta que habían condenado a su familia a la muerte.
El muchacho volvió a levantar la vista para observar al castaño. Gracias a él aún podía hacer algo por su familia, no ahora, pero sí en un futuro. Sería una deuda con su hermano, vengaría su muerte y no descansaría hasta acabar con los tipos que lo habían hecho…sí, aquél hombre de cabello azul…apenas podía recordarlo dentro de las millones de imágenes que pasaban por su cabeza, pero era seguro que siempre lo recordaría y algún día, su vida sería extinguida a manos de Eiren.

Un relámpago iluminó toda la fábrica y sin embargo, ni eso ni el rugir que le siguió posteriormente, provocó alguna reacción por parte del joven quien, se hallaba inmerso en sus propios pensamientos, tratando de convertir la pena en algo más, tratando de frenar el dolor y el frío, intentando conservar las imágenes de Ioren. ¿Cómo podía controlar todo de un momento a otro? No, no podía, pero al menos sus manos ya no temblaban. Pudo escuchar las siguientes palabras de Laurant y sin embargo, se preguntaba si aquél muchacho de apariencia fuerte también habría pasado por algo semejante, ¿Cómo preguntárselo? No debía. Se conformó con mirar su silueta contra la luz de la farola. Laurant llevaba el pecho descubierto y la noche estaba fría. Si ahora no se encontraba solo y quizá muerto, era gracias al castaño, fue ese mismo pensamiento el que le llevó a hablarle: —Deberíamos intentar armar una pequeña fogata para secar nuestras ropas y... —pensaba en decirle que podían compartir la manta, pero algo le frenó. Aún así corrió un poco la manta de su cuerpo y se puso de pie, comenzando a buscar algunos pedazos de madera seca que pudieran usar para la fogata.

La noche avanzaba y las sirenas de la policía ahora se escuchaban a lo lejos, seguramente aún se hallarían en su casa, intentando rescatar los cadáveres de entre las cenizas y los escombros. Seguramente darían parte pronto de su desaparición, pero eso no le importaba, ya no había lugar al que volver, estaba él y un futuro que aún desconocía, pero que pronto tendría que comenzar a moldear.

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Re: [Pasado] Once this storm ends.

Mensaje por Invitado el Mar Sep 17, 2013 10:37 pm

Manteniéndose de espaldas a Eiren pudo escucharlo sollozar unos momentos más, descargar toda esa marea de sentimientos que amenazaba con ahogarle, y Laurant no pudo hacer más que elevar la mirada a la oscuridad, a los ventanales que reflejaban el plomizo cielo nocturno y esperar por alguna decisión de parte del albino, ver si su mente conseguía anestesiar su dolor y darle una percepción de su nueva realidad... que sería de él, de ellos ahora?, el castaño nunca había contado con nadie para sobrevivir, no tenía un lugar al cual llamar hogar ni nadie en quien apoyarse, de hecho desde su llegada a New Haven, Eiren resultaba ser la primer y única persona con la que había conseguido interactuar, más no en los mejores términos como podía evidenciarse, sin embargo aquello era un comienzo, pues es albino podría ser el primer peldaño a subir hacia su nueva vida, de alguna manera Ala los había cruzado, entrelazado sus destinos en base a una tragedia y, en su infinita sabiduría parecía tener un plan en espera para ambos jóvenes.

Finalmente escuchó la voz de Eiren por segunda vez en aquel día, y sus palabras consiguieron traer algo de alivio al castaño, pues por lo que el chico decía, parecía ser que había decidido seguir adelante, dejando que su sentido de la supervivencia actuara en lugar de su corazón, dándole primacía al hecho de subsistir en lugar de entregarse al dolor... el chico había dado un paso correcto hacia la vida de un verdadero soldado, dejar a un lado el dolor y seguir, avanzar.. nunca rendirse. Laurant volteó mirando al albino y asintió en silencio, buscando rápidamente en los alrededores, consiguiendo algo de cartón, unas tablas de madera y algunos tubos, reuniendo todo cerca del farol para poder comenzar. Mientras rompía y colocaba las tablas en forma piramidal, con el cartón como base, ni siquiera alcanzó a notar que su cuerpo tiritaba suavemente por el frío, en su interior sentía un fuego consumiendole, pero su piel, su cuerpo, no parecían poder alimentarse de aquella llama interior, necesitaría algo de verdadero calor o sino colapsaría. -No pienses... si lo haces te romperás nuevamente.- Dijo el castaño en tono firme mientras observaba por el rabillo del ojo a Eiren, quien parecía haber reaccionado ante los sonidos lejanos de las sirenas de la policía y bomberos, no podía dejarle volver a caer una vez que había dado un paso al frente, como dos soldados que eran, ahora eran hermanos de una causa común y Laurant le ayudaría a seguir, de ser necesario hasta lo cargaría sobre sus hombros sin importar lo herido que estuviese.

Estado satisfecho con la pequeña pira, Laurant desarmó parcialmente el farol y vertió algo de queroseno sobre las maderas y cartones, deslizando luego una larga astilla que entró en contacto con la llama interna, encendiéndose en cuestión de segundos. Entonces con cuidado acercó la astilla en llamas a las maderas y cartón empapados en combustible, los cuales tomaron fuego de inmediato y la fogata comenzó a ganar intensidad, ofreciendo tanto luz como calor a los dos jóvenes abandonados. El ascenso de temperatura fue como un bálsamo para la piel del castaño, quien observó una vez más a Eiren con un gesto serio y le dijo. -Quítate toda la ropa, te enfermarás si te mantienes así- entonces regresó su atención a la fogata, analizándola en silencio, fijando su mirada entonces en los juegos de tubos que había recolectado; los mismos parecían ser aquellas piezas que se unen entre sí al ser enroscadas, por lo que Laurant comenzó a unir piezas hasta formar un gran tubo de más de 3 metros de largo, tamaño suficiente para atravesar las dos estanterías que flanqueaban la puerta principal y quedar suspendido de ellas; con aquel tendedero improvisado ya terminado, el castaño colgó su camiseta empapada y tendió la mano hacia el albino, clavando sus brillantes orbes rojizas en él y esperando que el mismo le entregara sus prendas para hacer lo mismo... si le importaba la desnudez?, en absoluto, el cuerpo humano solo era un recipiente, una herramienta de diversos tamaños y proporciones, frágil y fácilmente rompible nada más que eso.

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Re: [Pasado] Once this storm ends.

Mensaje por Invitado el Miér Sep 18, 2013 5:04 pm

Por primera vez desde que se había encontrado con Laurant, pudo observarlo directamente y prestarle algo de atención. El castaño realmente tenía algo en él que le hacía alguien completamente distinto al resto…quizá fuera por el hecho de ser un “soldado” como parecía describirse el mismo. Eiren pensó que la vida debía de haberlo moldeado de una forma muy dura para que el muchacho se comportara como lo hacía, pero el albino no le prestó más atención a aquello pues su vista se dijo esta vez en el piso, en una pequeña charca que justo se encontraba bajo él y que hacía de espejo iluminado por la luz que proyectaba la farola. Podía verse tenuemente, pero no fue hasta que un rayo iluminó el cielo, que pudo ver su rostro claramente…y la marca que cortaba su ojo izquierdo a lo largo. Aquello resultaba ser lo único que conservaría de su pasado ¿eh? Una marca por su debilidad, una marca nacida de la muerte que había llamado a las puertas de su hogar.
El muchacho apretó los puños y quitó la mirada de aquella herida que ahora resultaba sentir escociéndole, recordándole que estaba ahí aunque el la había ignorado completamente con anterioridad. Se movió por la habitación en busca de algunos pedazos de madera, intentando mantener su mente en blanco, evitando los recuerdos para no volver a caer bajo el peso de los mismos…al menos de momento pues no se sentía capaz de mantenerse en pie si volvían a él.

Hallo un par de bancas bastante maltrechas, pero aún así se mantenían erguidas y firmes, pero sobre todo secas. El muchacho se quitó la manta para que no le estorbara al llevar las cosas hacia donde se encontraba la farola y Laurant, quien también parecía haber encontrado algunas cosas para montar la fogata. Las manos le picaban del frío, pero con el calor del fuego esperaba que aquello pronto se calmara.
Dejó las dos bancas a una distancia prudente de la pira que Laurant había armado así como también los pedazos de cartón y madera que había conseguido, estos seguramente les ayudarían a mantener el fuego por la noche, mientras intentaban conciliar el sueño…aunque Eiren no tenía intención de cerrar los ojos…no podía, ¿Qué le esperaría en ellos? —Demonios. —Susurró justo antes de que la voz de Laurant volviera a cubrir los alrededores, haciendo que el albino saliera de sus pensamientos y le observara con gesto extrañado: —¿e-eh? —ahora que veía al castaño, el mismo parecía estar armando algo semejante a un tendedero. Era cierto que su ropa estaba empapada y lo que menos necesitaba ahora era un resfriado.

El albino observó hacia el suelo antes de asentir. Se quitó primero la chaqueta y luego la camiseta, así, con el pecho descubierto puedo ver algunos de los rasguños y moretones que cubrían su cuerpo y que habían manchado su ropa con sangre en algunos lugares. Ninguno le molestaba tanto como la marca que ahora decoraba su rostro. Seguramente Laurant diría que era una marca de guerra, pero lo único que podría recordarle al albino era lo podrido que estaba todo y lo inútil que había sido al momento de ayudar a su familia. Se quitó así también los pantalones y le tendió la ropa al castaño, ahora podía sentir el picor de la humedad contra su piel desapareciendo, sin embargo pronto la temperatura del lugar haría acto de presencia, por lo que tomó de la manta y se acercó hacia la fogata, tomando asiento sobre una de las largas bancas. La manta estaba doblada en cuatro, por lo que supuso que debía ser lo suficientemente larga para compartirla con Laurant…porque no sabía si el muchacho de cabello castaño se había dado cuenta, pero Eiren le había visto temblar mientras tendía la ropa. El albino desdobló la manta para hacerla mas larga y entonces se la hecho tras los hombros, cubriéndose y dejando un largo trozo de uno de sus lados. Realmente no sabía si sería mejor así o si la cortaban por la mitad, pero lo cierto era que si se sentaban juntos crearían algo de calor corporal y eso le vendría bien a los dos mientras esperaban que la ropa se secase.

Eiren observó directamente hacia la pira de fuego, dejando que las lenguas rojas se reflejaran en sus orbes esmeraldas. —¿Quién eres? —preguntó finalmente el albino a su compañero como un intento por tomar otro rumbo en aquella noche lluviosa. Sabía que se llamaba Laurant porque se lo había dicho justo en el segundo después de haberlo salvado del fuego en su casa, pero esa era toda la información que tenía sobre el castaño y esperaba poder conocer más sobre él. No sabía si aquello era una simple excusa para enfriar su cabeza o si de verdad sentía curiosidad por Laurant…quizá sea un poco de las dos pensó finalmente Eiren.

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Re: [Pasado] Once this storm ends.

Mensaje por Invitado el Vie Sep 20, 2013 2:52 pm

Al parecer Eiren había conseguido aplacar un poco su congoja, ya no lloraba y parecía que el pedido de Laurant lo había tomado enteramente por sorpresa, afortunadamente accedió y le entregó sus ropas empapadas, las cuales el castaño colgó sobre el improvisado colgador exactamente sobre las llamas y las dejó allí para que el calor hiciera su trabajo. El albino se había tomado el trabajo de moverse un poco por el lugar y rescatar unas viejas bancas, las cuales acomodó en torno al fuego para que ambos pudiesen tener una cálida estadía junto a la fogata, mientras sus cuerpos y sus mentes recibían aquel reparador calor que espantaba la frialdad de la noche y de la muerte que les había visitado y mostrado, con bastante crueldad, que tan retorcido se había vuelto el imperio de los hombres. En ese momento de silencio mancomunado entre los dos, Laurant se percató de como el otro descubría la marca que habían dejado en su rostro, el castaño no había querido hablar o mencionársela con anterioridad, no quería seguir sumándole pesos a la ya de por si fatigada y dolida mente del menor.

AL parecer no lo había tomado a mal, aquella marca habría adquirido un significado reciente para Ioren, sería quizás un recordatorio, un castigo... quizás una marca de fortaleza renovada, en realidad Laurant no lo sabía, solo el tiempo le diría que significado asumiría esa cicatriz que viajaría con él el resto de su vida. Aún con los asientos disponibles el Kurdo se mantuvo de pie, caminando de un lado a otro, silencioso y frío como un animal que intenta por instinto saber que camino tomar, ya habían salido del problema mayor, había matado a dos hombres y salvado al albino de una muerte segura, pero también sabía que sus acciones tendrían consecuencias, esos hombres debían pertenecer a algún grupo o mafia local... y la muerte de dos de sus miembros no sería algo que pasaría desapercibido, salir de la satén había sido difícil, pero el fuego que les aguardaba debajo era todavía más peligroso. Laurant pasó una mano por su cabello, echándolo hacia atrás antes de que el mismo por propia rebeldía regresase a su caída habitual, muchas opciones pasaban por su mente, ahora eran dos fugitivos de la justicia y seguramente de la mafia también... esconderse sería solo una medida temporal, ninguno de los dos estaría realmente a salvo y en paz... nunca mas. A menos que, tomaran una decisión sobre sus vidas, dejar de esconderse y pasar a la acción podría ser viable... unirse a una mafia para combatir otra?, buscar protección de gente poderosa?.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando Eiren lanzó una pregunta hacia el castaño... quien era?, realmente podía responderle eso?, podía confiar en Eiren?, sus padres acababan de ser asesinados por matones, en que podrían haber estado involucrados para sufrir tal destino?... y en cuanto estaba el mismo albino involucrado?, realmente no sabía cuanto podía relacionarse con él, abrirse... no estaba listo, desconfiaba demasiado como para bajar la guardia ante el muchacho de blancos cabellos y rostro de ángel. -Por que mataron a tus padres y por que iban tras de tí también?... en que estaban ustedes involucrados?, no importa quien sea yo hasta que no sepa quien eres tú y si puedes significar un peligro para mí- respondió de manera hostil y cortante el muchacho de brillantes ojos escarlata, los cuales se clavaron de manera inquisidora y desconfiada en los de Eiren... sus palabras determinarían su destino, pues Laurant no dudaría en dejarlo a su suerte si su vida estaba en peligro, por mucho que pudiese molestarle luego de haberlo salvado y generado un lazo con el menor, su entrenamiento le había enseñado a preservarse primero él... luego los demás. El castaño se inclinó un poco y tomó uno de los tubos sobrantes de la estructura que había armado, sosteniéndolo con firmeza en su mano y dejándolo descansar junto a su pierna derecha, contemplándolo como una posible arma en caso de que Eiren no fuese quien aparentaba ser, después de todo nunca se sabía... había ido a parar a una ciudad que era un gigantesco nido de serpientes, sin saber en quien podía confiar y en quien no, pues tampoco sería aquella la primera vez en la que podría luchar por su vida, ya había matado mil y un veces por esa causa, a gente tanto mayor como menor al chico recién rescatado, ni siquiera pestañaría si para seguir viviendo debía aplastarle el cráneo.

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Re: [Pasado] Once this storm ends.

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 21, 2013 4:42 pm

Su rostro se ensombreció al escuchar la respuesta a su pregunta…o en realidad, no se trataba de una respuesta, sino de una pregunta a la que al parecer —viendo la actitud desconfiada que había tomado el castaño— no tendría mas remedio que responder si realmente quería evitar que Laurant le diera un buen golpe y terminara por matarlo. Entonces se pregunto, si aquello quizá no estaría bien, terminar su vida en aquél lugar…sabiéndose solo ya ¿que importaba todo lo demás?
El albino observó hacia otro lugar mientras apretaba los dientes. Lo cierto es que era un cobarde, hasta hace unas horas atrás había pensado que podía hacerle el peso a algunos de esos tíos que caminaban tan altivos por la ciudad, valiéndose de sus armas para espantar a otros; pero sin embargo, allí estaba, desechando la única oportunidad que le quedaba de salir adelante, de permitirle a Ioren ver como él volvería todo a la normalidad, o al menos evitaría que muchos más cayeran por culpa de las mafias. Eiren se paso una mano por la cara, arrastrando algo de la sangre seca que se había apostillado en su mejilla derecha. En cuanto a sus cabellos albinos, los mismos retrocedieron y debido a la humedad, se quedaron allí, dejando que su rostro pudiera ser visible en su totalidad.

Solo entonces volvió a hablar, estando enfadado consigo mismo por no haber hecho nada y por seguirla cagando, por actuar como un cobarde cuando debía ser fuerte y comenzar a forjar los cimientos de su venganza. —Yo…no lo sé, no se…por qué los mataron…porque entraron así a nuestra casa. Eramos una familia de bajos recursos, todo lo que se me ocurre es la posibilidad de que hayan tenido que verse en la necesidad de pedir algún “préstamo”. ¡Demonios! —el muchacho golpeó la banca con una de sus manos mientras comenzaba a darse cuenta lo ausente que había estado de los problemas que se habían alojado en su propia casa y de los cuales nunca se había percatado. —Mis padres no eran malas personas. —A la par que hablaba, el rostro de Eiren revelaba la furia y la verdad implantada en sus palabras. —Ellos siempre habían hecho todo para que nosotros estuviésemos bien…para que tuviéramos todo lo que queríamos. Hacer tratos con las mafias es igual a ponerte una soga al cuello pero debes entender que no todos tienen la opción de elegir con quien desean hacer tratos…o al menos creo que mis padres de verdad se vieron en la necesidad de acudir hasta aquellos tipos…solo que…—no pudieron pagar. Ese debía ser lo que había ocurrido y no debía de ser la primera amenaza, solo que el nunca había visto a aquellos tipos rondando antes por su casa, tan distraído había estado de su propio hogar, que solo se dio cuenta los problemas cuando ya era demasiado tarde para solucionarlos.

Eiren observó al muchacho ahora armado y se tapó aun mejor con la manta. —No haré nada si es que piensas que te atacaré. Ya hay otros a los que si les espera ese destino. —Los orbes del albino observaron hacia las llamas, rugiendo furiosos ante el destino que parecía estarse formando en su mente. Nunca, nunca pondría un pie en una mafia…—Las destruiré…algún día…se verán forzadas a irse de esta ciudad y si no lo hacen…las veré arder. —Dijo el muchacho para sí mismo, sin importarle que Laurant le escuchara. Eiren se puso de pie, acercándose mas al fuego mientras todos los sentimientos que hasta ese momento había adormecido en su interior comenzaban a fusionarse y formar una capa destructiva y amenazante. Pagarían, con sus propias vidas, no dejaría que el destino de otros fuera como el suyo, algún día haría el cambio, aunque fuera a base de fuego y acero.

El albino se quedó estático mientras observaba las lenguas de fuego mecerse de un lado hacia otro hipnóticamente. Lo cierto era que en ese momento, algo había cambiado en él, su razón de ser, lo que lo movía, sus energías habían vuelto en pos de un futuro no muy lejano.

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Re: [Pasado] Once this storm ends.

Mensaje por Invitado el Lun Sep 23, 2013 9:33 pm

Laurant escuchó en silencio la explicación de Eiren, entendiendo que aquella familia había sido victima de la marea que golpeaba con fuerza aquella ciudad, las mafias que todo lo gobernaban y que hacían de invisibles titiriteros en las vidas de todas las personas... podía entender lo que el albino decía, las necesidades que el mantener una familia puede suscitar y las medidas extremas que pueden llegar a tomarse cuando tu vida y la de los que te rodean están cercanas a tocar fondo... lo que no podía entender eran las salvajes retribuciones de aquellos inescrupulosos malnacidos que creían tener el poder para manipular las vidas de las personas inocentes que, en su desesperación, acudían a por algo de ayuda... quizás no era el mejor método, no era el correcto, pero eso no justificaba una reacción tan cruda y violenta, acabar con una vida solo por que no cumplía con los "plazos" que se ponían en juego, aquello era cruel y despiadado, casi tan salvaje como el mundo en guerra del que provenía.

Su mano apretó el tubo con tanta fuerza que le dolieron los dedos, su brazo temblaba ya no por el frío de la noche, pues ahora le atacaba un frío más intenso y terrible, el frío que nace de una ciudad forjada y endurecida por la crueldad, una ciudad que no le perdona la vida a nadie, que está dispuesta a matar por su status quo y por mero placer... la familia de Eiren había pagado el precio por solicitar algo de ayuda en una situación difícil, habían muerto por un puñado de papeles al que se les asignaba un valor más importante que a la vida misma, y Laurant no estaba dispuesto a perdonarle eso a ninguna persona... la muerte debería pertenecer al mundo de la guerra, de la enfermedad y al reino mismo de la muerte, de la causa natural... pero matar y morir en tiempos de paz?, dejar que un grupo de inmorales ignorantes que solo sabían manejar el lenguaje de las armas y se creían reyes por ello dominaran sobre la vida de los inocentes?... no... jamas. El castaño avanzó hacia Eiren y levantó un poco el tubo, lo suficiente como para mover un poco el fuego y avivarlo, mientras sus orbes carmesíes se mantenían fijas en las lenguas de fuego. -No, tu no lo harás, si crees que ensuciando tus manos y matando honrarás a tus padres, te equivocas... la muerte no es un juguete, es algo que cargas sobre tus hombros y jamás te abandona, te marca y te arrastra poco a poco hacia una espiral de dolor...tu no debes invocar a la venganza... yo lo haré por ti, buscaré a esos tipos y los mataré uno por uno, no importa quienes sean, no importa donde se escondan, no escaparán a la ira divina.- Sentenció el castaño con un tono helado y asesino en la voz, dejando salir al despiadado asesino que llevaba por dentro; no podía hacer más por Eiren, la mejor forma de protegerlo era aislándolo de aquel mundo... él no tenía nada que perder, ni familia, ni amigos, no le temía a la muerte y no tenía ningún remordimiento, pero el albino era demasiado bueno e inocente, demasiado fresco como para saborear la sangre y convertirse en un sabueso de la muerte.

En ese momento, mirando al albino estático frente a las llamas, viendo el vacío de sus ojos y la neutralidad de su gesto supo que poco a poco comenzaba a volverse alguien parecido a Laurant, comenzaba a caer poco a poco en el punto de no retorno, si no lo detenía, quien sabe que locura acabaría cometiendo... ahora que había expuesto su verdad, el castaño solo reafirmó ese sentimiento de resguardo que tenía con su nuevo "amigo", realmente quería protegerlo, evitare un mundo de dolor del que algún día probablemente querría escapar. -Siéntate y descansa, no tiene sentido hablar de ésto ahora, come algo y repón tus fuerzas, las necesitarás.- Agregó Laurant tratando de romper el estado del chico, después de todo ya había planeado abandonarlo a mitad de la noche, si quería empezar su venganza, no arrastraría a Eiren a ella, si desaparecía de su vida, probablemente aquello persuadiría al albino de aquellas ideas, no era nada fácil tomar un arma y salir sin una pizca de información a lograr un cometido, nunca era fácil... y menos para un novato. El silencio dio a conocer que la tormenta comenzaba a amainar, ahora solo susurraba el viento en discretas ráfagas mientras que la lluvia se había convertido apenas en un suave murmullo. Finalmente Laurant se alejó de las llamas y caminó hacia la puerta de acceso forzada, asomando la cabeza por ella y mirando de un lado a otro, asegurándose de que no hubiesen moros en la costa, pues solo pro esa noche haría una vigilia mientras dejaba que el albino pudiese reponerse, esperaba que le diese el momento perfecto para escabullirse sin que él se diese cuenta, entonces desaparecería. -Intenta dormir un poco, yo vigilaré, debes estar exhausto por todo lo sucedido, quédate cerca del fuego, te despertaré al amanecer- Dijo finalmente sin voltearse a mirar a Eiren, tan solo necesitaba que el albino obedeciera, tan solo eso.

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Re: [Pasado] Once this storm ends.

Mensaje por Invitado el Jue Sep 26, 2013 3:21 pm

Su vista se movió de las llamas al ver a Laurant moverse y levantar el tubo que había mantenido hasta ese momento cerca de su cuerpo, quizá a la espera de un ataque que nunca llegaría por parte del albino. Los orbes del castaño ahora también se encontraban posadas sobre las lenguas de fuego mientras las avivaba con el tubo. Los labios del albino se curvaron en una mueca de cansancio, lo cierto es que no deseaba discutir con quien lo había salvado momentos atrás, pero estaba completamente seguro de que no dejaría que nadie tomara venganza por el… —Después de todo ya estoy marcado. —Murmuró el albino más para sí mismo que para el castaño. No podía, ya no habría forma en que pudiera volver a ser el mismo. Ya no había forma alguna en la que sus manos no se mancharan de sangre. No había escape a los sentimientos que estaban estremeciendo su interior. Solo la venganza sería capaz de terminar con el fuego que ardía en su interior y…no expondría a quien le había salvado porque, después de todo, aquellos tipos no eran cualquiera, pertenecían a una mafia o a algún grupo semejante y lo cierto era que permitir que Laurant fuera solo contra ellos no era una posibilidad que le tranquilizara.

Eiren sintió el aroma metálico de la sangre sobre el costado izquierdo de su labio, al parecer la sangre que había caído desde su cicatriz había comenzado a secarse por lo que pronto podría ver el verdadero resultado del recuerdo que siempre tendría de la muerte de su familia. Eiren lamió la sangre seca como si con aquello pudiera tranquilizarse, dejar escapar finalmente su dolor. Apenas se percató de la voz de Laurant, pidiéndole que se sentara y tranquilizara. Lo cierto era que el tampoco quería discutir, se hallaba cansado y…aunque no deseaba admitirlo, algo hambriento, pero también sentía sus ojos pesados y el cuerpo agarrotado por los moretones y raspaduras que lo cubrían. Eiren suspiró para luego asentir. Fue hasta donde había dejado la ponchera y tomó el emparedado, no deseaba probar bocado, pero no podía negar que su estómago se encontraba vacío y eso no podía ayudar mucho. Ya con el emparedado en su poder, se volvió hasta la fogata y tomó asiento en el suelo, cubriéndose con la manta y apoyando la espalda contra la pared.
El albino le dio unas mordisqueadas a su comida mientras movía los orbes hacia donde se encontraba Laurant. Seguramente debía de haberse convertido en una carga para el castaño, pero, cuando pensaba en que Laurant se iría, también comprendía que estaría solo…completamente solo de aquí y hacia el futuro.

Se sintió estremecer. Estaba actuando como un cobarde, pero después de haber perdido a su gemelo, la persona mas cercana que tenía y a la que más quería, así como también a sus padres, al menos por un rato más, esperaba poder tener la compañía del castaño.
Eiren observó con cierta culpabilidad a Laurant antes de hablarle: —No te irás aún ¿Cierto? —Con las mantas cubriendo sus cabellos albinos, mantuvo la vista sobre el otro muchacho. Lo cierto era que deseaba dormir, pero pensar en que los sueños relacionados con su familia estarían esperándole y que, probablemente cuando despertara estaría solo, le hacían mantenerse despierto. Laurant había dicho que lo despertaría al amanecer, pero aún no podía dormirse, no, dejaría que el sueño terminara por vencerlo en algún momento, pero mientras…aún deseaba saber si Laurant desconfiaba de él. —Disculpa todo esto. —Dijo al final el albino mientras volvía a mirar hacia las llamas. —Me has salvado, me trajiste hasta aquí y todavía espero que te quedes un poco más. —Eiren sonrió molesto consigo mismo por su actitud. Atrajo sus rodillas y apoyó sus brazos sobre ellas, enterrando su cabeza contra sus rodillas. ¿A donde se había ido toda su fuerza? Ahora era cuando debía estar corriendo tras los asesinos de su familia, antes de que el rastro se perdiera…pero él sabía muy bien, que nunca podría olvidar a una de aquellas personas; aquél hombre de pelo azul y mirada confiada.

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Re: [Pasado] Once this storm ends.

Mensaje por Invitado el Vie Sep 27, 2013 8:31 am

La brisa fría golpeaba contra su rostro mientras la mitad del mismo se asomaba a través de la puerta de la fabrica, estaba tan cerca de la libertad que casi podía saborearla; su cuerpo se había recargado contra el marco de la misma y sus ojos miraban la profunda oscuridad, escuchaban los sonidos de la viva New haven, pues ya que la lluvia comenzaba a amainar las personas daban sus primeros pasos aventurándose a sus calles... todo era tan distante, las familias, las charlas, las risas, Laurant se sabía un cero a la izquierda en ese mundo, el nunca podría pertenecer a él, no después de todo lo que había hecho y vivido en su corta vida, para el castaño el mundo ya no tenía la misma forma y color de aquellos que lo observan en la bendición de la ignorancia, para él, el mundo era una cosa oscura, siniestra y retorcida, Laurant podía ver la verdad detrás de la verdad del mundo, nada era lo que parecía y aquella ciudad tan llena de vida, color y progreso estaba pavimentada sobre los cimientos de incontables muertes, sobre unos cimientos corruptos y obscenos fabricados por las manos hambrientas de poder de las mafias.

Tanto él como Eiren eran ahora "números impares" en la sociedad, solitarios y movidos por sus propias reglas. A espaldas del albino escuchó como éste seguía en movimiento, escuchó el sonido de la lonchera y luego vino el silencio, por lo que intuyó que el chico estaría probando bocado; una vez que tu mundo interior comenzaba a aceptar y estabilizarse, te das cuenta que siguen primando tus necesidades básicas a cualquier otra cosa que pase por tu mente; comer, respirar, seguir vivo... eso es lo que importa, ni el amor, ni la compasión, ni el apego, ni siquiera el odio... solo vivir, como un animal, de eso se trataba el mundo, o al menos eso le habían enseñado en la guerra, los compañeros son compañeros en la medida que peleen codo a codo contigo, si se quedan atrás, solo son una carga. Quizás así era como Laurant miraba a Eiren en ese momento, como una carga, sin embargo y como temía, había cargas que no eran sencillas de hacer a un lado; y a sabiendas de que podía haberse largado en cualquier momento, más todavía seguía allí, cerca del albino, supo que conseguir su propia libertad no sería nada sencillo. La pregunta de Eiren llegó como un insecto molesto, se quedó rondando en su cabeza y luego se metió dentro de su piel, taladrando profundo hasta su moral, hasta su corazón, su pregunta llegó casi como un ruego y Laurant la contempló largamente... realmente podía irse, quería largarse, terminar con aquello, ya lo había salvado y no le debía absolutamente nada... entonces por que?, por que era tan difícil decirle la verdad?, por que no podía decirle que no, que se iría de inmediato, que ya no quería tener nada que ver con él y con la "maldición" que cargaba sobre sus hombros, el peso de saberse perseguidos por las mafias... por que no podía?.

Un par de gotas resbalaron del techo del edificio y cayeron sobre la cabeza de Laurant, mezclándose entre sus cabellos y fluyendo más allá, aquella pregunta le había dejado cautivado al no encontrar una respuesta, entonces huso lo que sabía hacer mejor... molestarse. Levantó uno de sus puños y le dio un fuerte golpe con la base del mismo a la puerta metálica de la entrada, provocando un ruido sordo que hiso eco en todo su interior, entonces sin voltear, el castaño tomó una decisión. -No... no me iré... y no necesito tus disculpas, tu no me debes nada- Estaba atado entonces, había aceptado que no podía dejar al albino a su suerte, a que cometiera una locura y posiblemente acabase igual que como su familia, muerto y olvidado, solo una anécdota para aquellos asesinos que solo se reirían al contarla en sus círculos de amistad... no, no podía hacer eso, le acompañaría hasta que tomase una decisión, después de todo la libertad solo estaba a unos pasos de distancia, tan pronto como supiese que el chico ya estaba a salvo, se marcharía... no era así de fácil?. Resoluto giró sobre si mismo y caminó hacia Eiren, encontrándolo hecho un bollo sobre si mismo, mas sin decir nada se sentó a su lado y tomó una parte de la larga manta que lo cubría, avocándose a calmar un poco de aquel frió demencial que su piel sentía; en ese momento las pieles de los dos entraron en contacto, contrastando algo de la tibieza recuperada del albino frente al frío pétreo de la del castaño. Mantuvo la mirada en el frente, en las llamas y se arrebujó un poco contra Eiren, recordando en esa acción las incontables noches en vela que pasaba junto a sus compañeros en los campos de batalla, cubriéndose el uno al otro, sirviendo de pilar para aquellos que se quebraban bajo el fuego y la sangre, siendo eslabones que se unían para impedir que la cadena se rompiese... ya no estaba en la guerra, pero tenía a su lado a un compañero quebrado... y tal y como rezaba su entrenamiento, debería cuidar de él hasta que pudiese ponerse de pie por sus propios medios, en caso contrario, abandonarlo y continuar. Cruzó uno de sus brazos tras la espalda del albino y la rodeó, dejando el mismo descansar sobre la clavícula del chico, atrayendolo así contra él un poco... y allí permaneció entonces, en el silencio solo compartido entre ellos dos.

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