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Demonios Ocultos — Blue Fang [Privado]

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Demonios Ocultos — Blue Fang [Privado]

Mensaje por Invitado el Mar Jul 02, 2013 9:29 am


Prólogo
Demonios Ocultos

[Parque “Dragón de Oriente”, Barrio Chino.]
[Cercano al anochecer]



La misiva que recibió Raven la noche anterior era clara y concisa.
«Mata a los traidores y has que los que permanecen ocultos se lo piensen dos veces para jugarnos una broma, debes ser rápido y silencioso, una nueva integrante de la organización estará contigo en el punto de reunión, las coordenadas las haré llegar en el momento oportuno y debes estar ahí en una hora, confío en que los sujetos estarán muertos antes de que puedan “cantar”»
No había ninguna duda, los traidores habían vendido información valiosa sobre los recursos, los movimientos clandestinos y los nombres de los altos jerarcas y políticos aliados en New Haven City relacionados con la organización criminal “Wushi”. Había sido una filtración activa durante tres años que logró mermar, en parte, los intentos de expansión de la Mafia China más allá de los territorios ocupados del Barrio Chino, llegando a un punto casi asfixiante contra la guerra clandestina contra “Hotel Moscú” por el control de las rutas hacia Oriente. 
Era una situación bastante preocupante para los altos jerarcas de la organización pues sus nombres podían ser revelados a la luz pública y así, destruir por completo las aspiraciones de Raven pues su nombre se encontraba en uno de los informes que se entregarían.  ¿Cuáles eran los objetivos de un hombre que aparentaba ser indiferente ante aquellas situaciones, que sólo se limitaba a recibir órdenes?, una respuesta que aparentemente nadie oiría de su boca pero que estaba allí, siempre presente en cada uno de los movimientos que había hecho desde que llegó hace dos años, y pensó: “No soy más que un peón, por los momentos, pero uno da un paso, luego otro y así… hasta que un día…”, el sonido estridente de un automóvil cercano retumbó en su oído y rompió su concentración.
El firmamento parecía una hermosa obra de arte: las nubes se habían dispersado totalmente aquél día y ante el naciente crepúsculo, las tonalidades del cielo adoptaban un naranja que paulatinamente se iban oscureciendo, se podía observar el débil refulgir de las estrellas. Raven caminaba por las estrechas calles de un callejón del populoso Barrio Chino, el bastión de “León de Fuego”; ese día estaba ataviado con un sweater de color negro con cuello de tortuga, pantalones de gabardina y zapatos de vestir de la misma tonalidad que la prenda que cubría el torso, dándole un aspecto más informal al que acostumbraba; llevaba unas gafas de pasta ancha y su cabello azabache estaba hacia atrás, dejando surcos estrechos precisos. 
Dobló hacia la izquierda para adentrarse a un nuevo callejón estrecho, caminaba a través de un laberinto de callejones y pequeñas calles que tenían un aspecto sucio; la basura sin recoger, las ratas que pasaban por sus pies y desaparecían en agujeros y alcantarillas, el ladrido de los perros callejeros y el maullido de los gatos, aquello era el sonido de los suburbios, de la marginalidad y de la decadencia. Raven caminó durante un par de minutos en línea recta, le hubiese resultado mucho más fácil ir por la avenida principal pero odiaba a las multitudes y su murmullo unísono, las prefería evitar y disfrutar del aparente silencio y la soledad de los “caminos verdes”. Dobló hacia la derecha y después subió unos cuantos escalones hasta encontrarse con una reja metálica llena de oxido que impedía su paso, esperó por unos minutos hasta que una anciana de espalda encorvada y rasgos claramente asiáticos le permitiera el paso. 
Sus piernas parecían saber exactamente hacia donde ir, con precisión y celeridad mientras su mente se ampliaba ante un enorme catálogo de posibilidades, desde un plan de infiltración hasta un asalto rápido y preciso, opciones que no podían descartarse al menos que se pudiese optar por un plan que descartara las demás.
Finalmente, había llegado al punto del encuentro,  notó que el parque estaba ampliamente rodeado por edificios con una arquitectura de improvisación que no dejaba espacio alguno alrededor, en el pórtico principal, esperó pacientemente.

 

 

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Re: Demonios Ocultos — Blue Fang [Privado]

Mensaje por Invitado el Mar Jul 02, 2013 2:32 pm

-... Entonces, con una última inspiración, dejamos entrar la energía restante del mundo para que nos limpie, y nutra el alma. Con la exhalación se van todos los problemas nuevamente, cualquier pensamiento negativo que pueda inundar no solo nuestro espíritu, sino el pensamiento y el corazón... -dijo aquellas palabras con calma, sutil voz ligeramente aguda pero nunca molesta. Era como si el tono estuviera hecho para hablar sobre temas trascendentales relacionados a la meditación o la liberación del alma. Abrió los ojos y el azul pasó por todos los alumnos que permanecían recostados, dejando que sus pensamientos fluyeran libres de cualquier temática humana, ríos de pureza mental. Algunos ya la miraban, sonrientes y relajados, y ella devolvía la sonrisa con la experiencia fija de la meditación en el cuerpo.

La clase terminó, los jóvenes y viejos se despidieron de ella y a su vez la joven fue casi cariñosa con todos. Había una cierta lejanía que muchos consideraban parte de que fuera algo más iluminada que ellos; tal vez era así, pero ciertamente no provenía de allí sino de un sutil desinterés que no demostraba nunca. Cambió sus ropas blancas y azules por lo que tenía en su locker, ya que todos se habían ido y ella cerrado el gimnasio tenía libre disposición de hacer lo que necesitara.

Así que sacó de su bolso de gimnasia la Glock que tenía desde tanto atrás, la dejó en una banca y arregló sus ropas con cuidado. Un jersey negro con franjas azul claro, shorts negros de tela algo rígida hasta la mitad del muslo acompañados por unas medias de lana delgada, en el mismo tono, hasta algo más arriba de las rodillas, exponiendo algo de piel pálida. Unos suspensores unían el short al conjunto general, zapatillas cómodas oscuras y un blazer hasta la cintura negro que tenía detalles bordados en la espalda.

La ropa la hacía parecer una jovencita menor a los 18 años, un conjunto casual que no despertaría sospechas sobretodo si sujetaba el cabello en una suelta trenza que caía por el costado izquierdo de su rostro y una boina azul. El blazer tenía un espacio adecuado para ocultar el arma y, habituada al peso de la misma, no parecía tener nada oculto. Llevaba también algo de dinero, pero no el teléfono móvil o cualquier otra cosa. Las órdenes habían sido claras...

"Han traicionado a la organización. Debes buscar al contacto asignado en las coordenadas adjuntas y realizar con él una limpieza exhaustiva de cada uno de los responsables. Tienen información valiosa, recupérala sin verla y envíala de vuelta. Esta misión es de importancia nivel A."


Sabía a quién vería. Era obvio, él era uno de los más confiables y ella era nueva en la ciudad, era imposible que fuera otra persona... Y por eso mismo ya llevaba su arma lista, cargada y sin silenciador porque las coordenadas le indicaban un sitio alejado de las grandes arterias, pero cercano a donde ella estaba. Su trabajo le permitía tal comodidad de sectores.

Cuando salió, el sol la recibió sin misericordia y dañó un poco su vista, solo unos instantes hasta que, mientras caminaba, pudo acostumbrarse a él. Saludó con una venia a los encargados de un famoso restaurant chino, siempre comía ahí, y a los vendedores de verduras. Si bien no permitiría nunca que la conocieran en realidad, sí podía darse el lujo de poseer ciertos contactos si bien ellos mismos no sabían el valor de su información y, sobretodo, conversaban de ella cerca de una inocente muchacha que seguramente no sabía chino. Con esa apariencia era imposible que hubiera nacido en el país... Se rió en silencio, estaba acostumbrada al prejuicio por el tono de sus ojos y una que otra característica poco común entre los chinos. Avanzar por el Barrio Chino le permitió observar las periferias más pobres y austeras, algo sucias pero nada que no hubiese visto antes no solo en ese sitio, sino en muchas partes del mundo. Cruzó la reja y saludó a la anciana con cortesía que ella respondió igualmente, la señora incluso le sonrió al notar la apariencia de la jovencita.

Fue luego de separarse de ella que su prestancia cambió. De la joven dulce pasó a la más seria y profesional. No era un cambio visible, sino uno de actitud en el que sus ojos se tornaron más lejanos y profundos, el azul recorría cada sector con detenido interés. Planeaba, pero no podía hacer mucho... No tenía tanta información como para programar algo exacto. Cuando llegó al parque notó inmediatamente a su contacto, y una suave sonrisa se posó en los labios. Sí, era él. Era imposible que no lo fuera, había escuchado que sus ojos "eran pozos sin alma" y la descripción calzaba perfectamente con la del joven para el que ahora sería visible al doblar el camino.

Se detuvo a unos metros y el viento eligió ese instante para soplar con más fuerza, haciendo que los cabellos de la "adolescente" danzaran a un lado de su rostro mientras hablaba.

-Soy Blue. Me enviaron para ayudarle a deshacernos de los traidores, Raven.- Era de pocas palabras, pero todas ellas serían importantes o sino nunca las mencionaría.

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Re: Demonios Ocultos — Blue Fang [Privado]

Mensaje por Invitado el Miér Jul 03, 2013 9:30 am


La calle donde se encontraba comenzó a hervir de actividad de manera repentina, un montón de hormigas saliendo de su enjambre para ir refugiarse en el calor de sus hogares o degustar de las exquisiteces de la comida oriental que realmente hacía famoso el Barrio Chino, convirtiéndola en una excelente fuentes de ingresos pues exigían una especie de “tributo” semanal para que estos locales pudiesen seguir operando y ser protegidos en caso de que otros pequeños grupos se atrevieran a hostigarlos.

Raven observó en silencio, su espalda estaba recargada contra una de las columnas de la entrada del pórtico, entrecruzó sus brazos en el pecho y se limitó a observar los movimientos de aquella apática masa de humanidad, fría e impersonal que llenaba las estrechas calles del distrito. El tinte naranja del firmamento paulatinamente fue apagándose para darle paso al naciente anochecer que se ceñía como un espectro sombrío sobre la ciudad, oscureciéndola con su manto.


“La ciudad es el fruto de la debilidad humana al verse incapaz de adaptarse a la tierra, adaptó la tierra a él, el ser humano es el gran asesino de todos los tiempos.” recordó de pronto aquella frase que retumbó en su mente en la voz de alguien que había conocido hace tanto tiempo…  

Una suave brisa acarició su piel rompiendo con el hechizo que inducían sus recuerdos, y observó a la chica frente a él, y pensó: “Me está observando, como si me conociera de algún lado, ¿es el contacto?”.

La chica terminó por confirmárselo.

Deberías tener más cuidado cuando te presentes con alguien que no conoces, no se puede revelar el nombre o el pseudónimo  a la ligera, este es un lugar vigilado. —Su tono de voz carecía de cortesía y tenía ese atisbo de mando necesario para la situación. En ese momento, un mensaje de texto llegó a su teléfono celular por lo que lo sacó del bolsillo derecho con su mano y lo leyó en su mente.

“Uno de los nuestros llegará en cualquier momento al sitio donde se encuentra en una furgoneta blanca, él se encargará de las instrucciones y guiarlos hacia el sitio donde se llevará a cabo la reunión, también tiene armas, tomen las que necesiten.”

Nuevamente volvió la vista hacia la chica, la observó con detalle, y pensó: “Posee una hermosa fisonomía: hermosos ojos azules, los rasgos asiáticos que le dan una apariencia mucho más infantil e "inocente" que las mujeres occidentales... Útil para misiones de infiltración y seducción, quizás para asesinatos o recolectar información.”

Debemos esperar a tener más instrucciones. —Exclamó con un tono menos severo, más suave y aterciopelado, cerró sus párpados y permaneció en silencio.

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Re: Demonios Ocultos — Blue Fang [Privado]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 04, 2013 3:29 pm

Sonrió con pasividad al escuchar sus palabras. Si bien era cierto, él creía que le era desconocido aunque ella bien sabía la verdad.. Bueno, le dejaría pensar lo que deseara, era casi una especialista en el tema. Así que dejó un pie delante del otro mientras las personas pasaban a su alrededor, pareciendo aún más una adolescente confusa que habla con su hermano, novio o pariente.

-Creo que serían más imprudentes sus palabras. Estamos en una ciudad grande, la gente siempre se trata con seudónimos y cosas similares... Su recomendación suena mucho más sospechosa.- Se rió con ligereza, tapando la boca con la diestra.- Aparte, no crea que me es desconocido... -Dejó las palabras flotar a su alrededor para luego dar un par de pasos más hacia él, había escuchado el aviso del mensaje y, de no haber uno, la actitud de Raven fue bastante aclaratoria.

Él no dijo nada, como esperaba. Las personas aún pasaban cerca de ambos y destinó una rápida mirada a sus alrededores. Ancianos, niños con sus madres, hombres que volvían con maletines y caras agotadas. Nada en especial, pero de todas formas sus sentidos le avisaban que era mejor tener cuidado con lo que no veía más que otra cosa... Nada raro. Tal vez estaba exagerando levemente con el tema, o era la ansiedad por una nueva misión. Escuchó sus palabras y asintió tranquilamente, enderezándose para luego buscar asiento en una banca envejecida no solo por los años, sino por la humedad del ambiente y la suciedad reinante en la ciudad. No estaban lejos, pero prefería mantener la apariencia de una joven que espera por alguien y se ha encontrado con alguien a quien no esperaba, pero del que no desea más interacciones.

Así, se encontraría sentada pacíficamente. Rodillas juntas, manos sobre ellas y la espalda enhiesta, pero ninguno de esos factores le quitaba el aire juvenil y sereno. Miraba a sus alrededores mientras recordaba el peso de su arma y por ello estiraba los dedos en un gesto casi compulsivo, como preparándolos para apretar el gatillo y aferrarse a ella no solo para no dejarla caer, sino por su vida.

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Re: Demonios Ocultos — Blue Fang [Privado]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 04, 2013 4:47 pm


El silencio imperó en su espacio particular, a través de su adiestramiento logró bloquear en cierta medida los sonidos y el murmullo general de la multitud a su alrededor. Nuevamente, una suave brisa aún cálida acarició su piel y agitó las hojas de los pequeños árboles del parque tras el pórtico donde se encontraba. Pero sus orbes aún seguían vigilantes, atentos ante cualquier cambio brusco en la actitud de la chica pues en realidad aún no le habían confirmado su identidad, y pensó:

“El modus operandi de Wushi, sólo falta un tercer agente que confirme la identidad de los dos y está a punto de llegar”

Siguió con su mirada a la chica que se sentó en una banca cercana y una sensación de alivio le embargó pues su actitud ciertamente no revelaba hostilidad. De repente, un pensamiento llegó a su mente de forma automática, como si cada una de las palabras y enseñanzas de su adoctrinamiento estuviesen alojadas en su conciencia para momentos específicos, para recordar lo que tenía que hacer según la Doctrina Lei Shen.

“Las enemistades silenciosas y ocultas son más terribles que las abiertas y declaradas, un enemigo peligroso es aquél que actúa como un amigo, siempre permanecerá cerca para clavar el cuchillo en el momento oportuno.”

Y así, pasaron los minutos rápido, como si su realidad se comenzara a distorsionar por un acelerado flujo del tiempo y el espacio por causas desconocidas pero sabía que la causa no era más que el tedio y el aburrimiento del momento. Raven observó su reloj y notó que ya marcaban las diecinueve y tres minutos, y pensó: “Nunca hay retrasos cuando se está en una misión de esta prioridad”.

El sonido repetitivo de una bocina se oyó por encima de los sonidos en ese momento, Raven dirigió su atención hacia la furgoneta blanca que se estacionó al lado de la calle, su mirada se volvió hacia Fang y le hizo un gesto con la cabeza para que se avanzara hacia el vehículo. Dio largas zancadas hasta llegar a la puerta trasera del vehículo de carga, entreabrió la misma y esperó a que la muchacha con la que estaba trabajando en ese momento para que entrar y después, lo haría él.


El compartimiento trasero de la furgoneta estaba vacío, sin las armas que indicaba el mensaje, y pensó: “Algo está sucediendo aquí”. Se ubicó detrás del asiento del copiloto y observó al supuesto contacto que los recogería: era un hombre con notables rasgos asiáticos, de gafas oscuras –algo que le resultó ridículo al ser ya de noche-, camiseta de color negro con franjas blancas con el logotipo de una famosa marca deportiva bordado en el pecho.

Antes de que Raven pudiese formular pregunta alguna, el sujeto aceleró por la estrecha calle y después dobló hacia la avenida principal.


Iremos a los almacenes de Su Zun, ahí se reunirá dentro de quince minutos uno de los soplones —El sujeto habló en su idioma materno, el chino. Los almacenes de Su Zun quedaban a unos cinco minutos en automóvil desde el parque, eso sin contar con los peatones y vehículos que se iban aglomerando en las calles— con agentes de la Mafia Rusa. 
“Eso quiere decir que los soplones aparentemente se separaron para entrar informes y detalles de las operaciones de Wushi a diferentes facciones de la ciudad… Pero aún hay algo que no cuadra en todo este asunto”, pensó. 
Desvió su mirada hacia la chica esperando a que se diera cuenta de lo que estaba sucediendo, esperando a que se formulara las mismas dudas que en ese momento él tenía, o descubrir si estaba de cierta forma relacionada con algún raro plan. ¿Has traído tu arma, Fang? —Le preguntó. Recordó su adoctrinamiento, la forma Lei Shen para tratar de calmar los nervios que sentía en ese momento, en el exterior, esos nervios ni siquiera parecían traslucir en su mirada o en sus gestos, poseía una dura máscara de indiferencia que le permitía disipar dudas.
Pero aun así, ahí estaban esos sentimientos que no podía eliminar, era un humano al fin y al cabo.

 

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Re: Demonios Ocultos — Blue Fang [Privado]

Mensaje por Invitado el Vie Jul 05, 2013 12:11 pm

Estaba tranquila, si bien su tic indicaba lo contrario. Era solo preparación previa, sabía bien cómo adecuar su cuerpo a las distintas situaciones y por ello a veces estiraba las piernas para luego retraerlas, movía las muñecas hasta que escuchaba un leve "crac", giraba el cuello en una sucesión de movimientos suaves para soltar los músculos. Su rostro era serio, pero sus ojos siempre brillaban con cierta inteligencia que rondaba la curiosidad. El peso de su arma le daba más calma aún, colgada en la zona izquierda interior de la chaqueta para tener fácil acceso con la mano diestra.

"Creo que deberé esperar un poco más..." El pensamiento recorrió su cabeza como una canción de cuna. Si bien debería haber estado nerviosa por un aparente retraso, su cuerpo la instaba a calmarse y tomar todo como si se tratara de un día normal. PEro por algún motivo no podía... Escuchó la camioneta llegar y vio a Raven hacerle una seña, como si la necesitara. Caminó a pasos largos hacia el vehículo y miró al hombre cuando le hizo pasar primero, un silencioso y personal reproche por ser tan descuidado y abrir tan rápido, sin siquiera verificar al conductor. Pero entró si bien resonó un suave "clic" que se perdió entre los sonidos exagerados que ella produjo mientras se acomodaba en el asiento... Había dedicado una vista rápida a la camioneta y no vio nada raro.

Eso era lo raro. Sin armas, sin munición, sin gente. Era, al parecer, algo de lo más normal. Revisó al conductor con la mirada y escuchó que hablaba en chino. Ni siquiera los miró mucho.

Sus sentidos la alertaron como siempre le pasaba, un leve estremecimiento en la base del cuello que se transformó en piel erizada. Como si nada pasara, soltó la trenza para transformarla en un moño apretado que quedó bajo su boina, casi sonriente mientras miraba al chofer por el espejo retrovisor.

-¿Tan rápido? Vaya, creo que de verdad era una misión importante.- Lo dijo con tono suave en chino, y asintió como si remarcara las palabras cuando en realidad confirmaba la pregunta de Raven. ¿Con los rusos? ¿Solo ellos?... No, venderían la información al mejor postor... Bajó los brazos y apoyó las manos en las rodillas para frotarlas, como si calentara las extremidades. Luego las subió y, media sonrisa en la cara, volvió a hablar.- ¿No podrías prender el calefactor o algo? Me muero del frío.- Metió las manos en la chaqueta como si nuevamente las calentara, y retrajo la diestra con cuidado mientras sostenía el peso del arma entre los dedos con sumo cuidado, bajándola por dentro de la ropa hasta que la tuvo posicionada encima de la rodilla derecha. Nada en su expresión podría hablar por esas acciones, seguía pareciendo una joven nerviosa que intenta mantener la compostura.

Ladeó el rostro hacia Raven, ahora sus ojos casi fríos.

-¿No le parece que hace demasiado frío? De verdad creo que él debería encender el calefactor.

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Re: Demonios Ocultos — Blue Fang [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Jul 07, 2013 12:41 pm


Una suave brisa comenzó a empañar el cristal de la furgoneta en la que se desplazaban, la aglomeración de personas cada vez era más densa a través de aquellas calles estrechas, la mayoría de ellas iluminada por los matices coloridos de los avisos luminosos con caracteres de idiomas orientales que cubrían los costados de todas las edificaciones.

Es sumamente importante esta misión, Blue. —el conductor del vehículo observó a Blue Fang a través del retrovisor—

Según lo que me ha informado uno de los peces gordos de Wushi, no sólo con los rusos sino también con la familia Siedfert y algunos agentes de N.H.P.D, por eso es que las negociaciones se harán en lugares dispersos de todo el Barrio Chino para que la información sea fácilmente distribuida entre los “clientes” por los soplones, hay otros equipos que van por los demás, nosotros iremos directamente a los almacenes Su Zun, en este momento deben estar reuniéndose.
—Respondió el sujeto volviendo su mirada hacia la calle atestada, observó un estrecho callejón a su derecha y dobló en dirección al mismo. Raven observó a Blue Fang y pudo comprobar que, al menos en sus acciones, estaba preparada para esos momentos de tensión.

El conductor permaneció en silencio, absorto en sus propios pensamientos ignorando las palabras de petición de su compañera para encender la calefacción aunque Raven captó el mensaje oculto tras aquellas palabras; La furgoneta blanca avanzaba de manera cuidadosa y lenta a través de aquél estrecho callejón que apenas tenía el espacio necesario para que el vehículo pasara pero lo extraño era no había basura o contenedores obstaculizando la calle, y pensó: ¿Mera coincidencia? Esto ya se ha hecho demasiado notable, qué manera más estúpida de trabajar.

Asintió a las palabras de Blue cuando se dirigió a él, aquella mirada azul se convirtieron de pronto en dos témpanos de hielo que helaría el corazón de cualquiera con su mirada. Raven se deslizó hacia la abertura que dejaban los dos asientos del vehículo, su mente nuevamente amplificó el abanico de opciones para poder sacarle información al hombre que les recogió, sabía que había algo oculto tras todo aquél extraño plan. Empuñó su mano derecha con fuerza y pero unas luces llamaron su atención, desviándolo hacia la procedencia de la misma, hacia el final del callejón: un vehículo sedán de color negro se adentró repentinamente  en el callejón obstaculizándoles el paso. El conductor se tensó repentinamente e hizo un movimiento brusco con su mano izquierda hacia uno de los compartimientos de la puerta.

Pero Raven fue más rápido, su puño derecho fue en dirección a su mandíbula que se dislocó por el preciso impacto y sólo bastó un nuevo golpe en su sien para dejarlo inconsciente. Sin embargo, su mirada nuevamente se fijó en el sedán que se detuvo, de las ventanas delanteras surgieron dos hombres con fusiles automáticos de alto calibre y apuntaron directamente hacia la furgoneta.


“Lo había visto venir”.

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Re: Demonios Ocultos — Blue Fang [Privado]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 11, 2013 4:04 pm

Quedó prendida sobre ella esa sensación de peligro que la venía rondando desde que escuchara las palabras del conductor. Algo en su... ¿Forma de hablar? ¿De conducir?... La alertaba. No tenía bien en claro qué era, pero siempre ocurría cuando la sacaban de su estado meditativo de golpe, algo quedaba "haciendo eco" en su interior y solía tener una cierta desconfianza de sus alrededores y los que se encontraban en ellos.

-Ah, ya veo.- No dijo más, el tipo evidentemente la estaba ignorando y eso le pareció por lo menos curioso. ¿Sin armas, ignorando a sus "cargas" y no dando mayor detalle? ¿Acaso creían que era estúpida o algo así...? Controló la ira que quería dominarla con un suave auto-castigo, nada más que morderse el labio inferior con algo de fuerza.

Y, para más remate, nos lleva por un lugar solitario y estrecho... Digno de una película noir al menos...

Pero no dejó que ese pensamiento se tomara más que unos instantes en su mente. Necesitaba pensar más a fondo, y por ello respiró profundo un par de veces para aclarar sus pensamientos algo erráticos debido a la adrenalina que ya hacía tiritar levemente sus dedos. Prontamente, mientras conducía el tipo por aquel estrecho callejón, había llegado a la conclusión de que era una instancia peligrosa y delicada en la que, de no actuar, correctamente, se vería bastante perjudicada.

-De modo que, buscando traidores, encontramos uno de inmediato... -Fue un susurro, apenas audible, y justo después Raven golpeó al conductor... No fue suficiente, lo vio dirigir el vehículo a un sitio específico. No quería gastar una bala en él y, cuando levantaba la mano derecha para actuar, su compañero fue más rápido y terminó al menos en parte con el sujeto.- ...Sabía que no debía subirme a un vehículo sin revisarlo. Qué error más infantil...-Quiso añadir un "Me sucede por confiar", pero no lo hizo y descansó la diestra un segundo antes de dirigirla otra vez al arma que estaba en su regazo para tomarla con rapidez y levantarla mientras se recostaba de estómago, esperando tener una buena vista. Había notado la conformación del vehículo, al menos dos tipos que se veían, pero no era capaz de precisar si había más en los alrededores.

Por eso abrió la puerta de su lado, el contrario a donde se encontraban los nuevos enemigos, y la pateó para forzar el ruido cuando se chocara contra el metal del resto de la camioneta... Pero no salió. Ya recostada era difícil que la vieran, era demasiado baja y delgada, vestida en tonos oscuros, y usó la pistola para golpear la luz que los iluminaba en el techo interior de la camioneta... Con suerte se echaría a perder y causaría oscuridad casi total a no ser por las luces externas.

-Si lo vio venir, hubiera sido mejor que actuara antes, ¿no cree? -Las palabras fueron mencionadas con tranquilidad, pero cierto tono sarcástico que contradecía totalmente sus facciones pasivas. Soltó el seguro de su arma y esperó la reacción de Raven y los otros con los ojos azules convertidos en calmos pozos de agua de la que no se puede beber y menos se puede tocar, porque congela todo lo que roza.

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Re: Demonios Ocultos — Blue Fang [Privado]

Mensaje por Invitado el Vie Jul 19, 2013 1:01 pm


Raven analizó con frialdad la situación en que se había sumido, simplemente no aceptaba dentro de si mismo haber caído en un plan tan poco elaborado y predecible por parte de los traidores de la Mafia China que estaban vendiendo la información de los planes de expansión de su organización a través de New Haven City, aspiraba a que la influencia de Wushi se fuese extendiendo mucho más allá del Barrio Chino y así poder también dejar de estar bajo la supervisión de los caóticos Nostrade a manos de aquél ególatra que había conocido días, el que se hacía llamar Viper.
No se percató de los movimientos de su compañera tras de él, estaba absorto en sus pensamientos elaborando un plan dentro de su mente para tratar de salir de ahí lo más rápido posible; el adoctrinamiento Lei Shen requería que controlase los nervios y que su respiración se normalizara, relajó los músculos y dejó que su cuerpo se recargara contra el costado del asiento derecho de la camioneta.
Todo eso pasó en sólo menos de un minuto.

—Tsk… –Se limitó a decir como respuesta sarcástica a Blue, no era el momento de malgastar saliva cuando se estaba en una situación de vida o muerte. , pensó dentro de si ante la desagradable sensación del miedo, a pesar de que su adoctrinamiento le había ayudado a erradicar o controlar parte de sus sentimientos–
— ¡Blue Fang y Blood Raven! ¡Salgan con las manos en alto, ahora! Somos de la N.H.P.D, están totalmente rodeados en este momento. –Exclamó una voz ronca, procedente del sedán negro, observó a través del retrovisor el reflejo de las luces de otro vehículo que dejaba sin salida a la furgoneta. Raven no respondió, y le hizo señales a Blue para que no hablara. ¿Por qué demonios no disparaban en ese momento? ¿Cuál era la razón para que les impidiera hacerlo?. Comprendió entonces que había sido una trampa y que las negociaciones se habían dado, o tal vez alguien de la organización quería deshacerse de ellos, al fin y al cabo no tenían los recursos para informarse de cual razón era la verídica pero pronto lo sabrían pronto.
Luego de ello, retrocedió un poco de su posición hasta ubicarse lo suficientemente de Blue para poder hablarle de cerca, por el modo de actuar de las fuerzas de seguridad parecían no quererlos muertos y estarían ideando un plan rápido para neutralizarlos pues sabían que ellos eran dos de los miembros más importantes y fuertes de Wushi.
—Escúchame, deben de haber unos siete u ocho agentes por lo mínimo afuera, estamos bloqueados por los costados y están bloqueando nuestras salid- –El cristal del vehículo estalló con violencia repentinamente, habían pasado apenas dos minutos desde que los “emboscaron”. El rebote metálico de un objeto resonó dentro de la furgoneta, comprendiendo que resultaba ser una de esas granadas cegadoras que tanto le gustaba usar a las fuerzas especiales para incapacitar.

Raven inspiró el denso aire de la atmósfera y observó el cilindro grisáceo que por fortuna se ubicó frente a ellos, extendió su mano derecha con velocidad y flexionó su brazo hacia atrás arrojando el cilindro que le faltarían unos tres segundos en activarse. — ¡Cierra los ojos, Blue! –bramó a la par que cerró sus párpados con fuerza mientras apretaba sus puños, apoyando sus nudillos contra los respaldos de los asientos. Finalmente oyó un sonido seco y pudo percibir escasamente un fulgor blanquecino intenso repentino.
— Ve por detrás y mátalos a todos. –se limitó a decirle a Blue aquellas palabras con gélida naturalidad, se impulsó hacia adelante calculando más o menos que los oficiales estarían cegados por unos diez segundos antes de ir recuperando su visión. .

 

 

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Re: Demonios Ocultos — Blue Fang [Privado]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 25, 2013 10:59 am

De todas las cosas que había pensado que podían pasar... En esos escasos minutos en los que pudo hacerlo...

No, no se había imaginado ser vendida a la policía.

¿Qué les pasa por la cabeza? ¿Acaso quieren armar una guerra a gran escala con los cabeza azul y terminar matando todas las mafias? ¿De verdad, vendernos a los policías con toda la información que Raven tiene? Esto me huele a desesperación, un plan demasiado rápido y tonto...

Dejó de pensar en las posibles causas de ese ataque cuando vio a Raven hacerle señas para que no hablara... Por Dios. Como si fuera a hablar con un policía que sabía uno de sus nombres código y ahora tenía que morir por esa circunstancia. No sabía si había más escondidos, o si estaban grabando lo que sucedía, había visto situaciones más alocadas que esa y nunca se le ocurriría algo tan idiota como hablar.

Siete u ocho agentes. Contabilizó una bala para cada uno con un estrechísimo margen de una o dos en el caso de que fueran más. Y eso si no fallaba, tenía una puntería casi sin rival pero siempre podían existir factores externos que la hicieran... Escuchó el cristal romperse, ¿de qué estaban hechas esas granadas, que podían fragmentar el vidrio de un auto con esa facilidad? ¿O habrían disparado y ella no se percató? Como siempre, sus pensamientos eran mucho más rápidos de lo que parecía y, mientras Raven cogía lo que fuera que hubieran lanzado, ya estaba pensando en cómo iba a aprovechar eso en su ventaja.

Cerró los ojos y escondió el rostro contra el asiento ya que estaba acostada contra él e, incluso así, sintió la explosión lumínica que anticipó una ventana para los Wushi. Escuchó unos gritos de dolor provenir del exterior, bien conocía a esas desgraciadas y cómo podían afectar no solo la visión sino el cerebro completo debido a la confusión y la sorpresa. E, incluso si Raven no le hubiera dicho nada, de todas formas hubiera actuado a menos que dijera algo al contrario y tuviera tiempo para ello. Sabía que tenía preciosos y cortos segundos para actuar, y por ello se giró sobre el costado para quedar otra vez de espalda y, al apoyar la mano siniestra sobre la puerta mientras sostenía su arma con la diestra, usarla para impulsarse de golpe hacia la abertura que había creado instantes atrás. Era mucho más rápido y seguro que intentar sentarse.

Ella hubiera preferido dedicarse a disparar desde el interior del vehículo mientras Raven se dirigía a la zona trasera y así tener un amplio rango de disparo y calma para hacerlo, pero sabía que no era una decisión que pudiera tomar ahora y mucho menos cuando ya estaba afuera.

Calmó sus sentidos en un escaso segundo. La adrenalina fluyó libremente pero sus dedos dejaron de temblar y el arma a partir de entonces fue más certera que nunca; su corazón se calmó y la piel dejó de sudar, no hubo señal alguna de nerviosismo y sus ojos azules parecieron no tener rastro alguno de humanidad o luz de inteligencia. Sea lo que sea que formara a Blue, ya no estaba ahí. Solo quedaba la que había sido siempre en el fondo, la forma humana que poseía la técnica y el pragmatismo necesarios para cumplir la misión encomendada.*

Vislumbró a tres hombres y una mujer tapándose los ojos con gemidos de dolor, intentando abrirlos pero cerrándolos al instante como si aquello doliera aún más. Las puertas del sedán que ocupaban estaban abiertas y evidentemente querían usarlas como cubierta, las ventanas estaban abajo para que no estorbaran por si tenían que atacar... Calculó un blanco fácil con el chofer y el agente que había ocupado el asiento del copiloto, con los otros dos requeriría más cuidado.

Así que, para apuntar a la perfección, sujetó el arma con la siniestra como base para que no reculara con demasiada fuerza y no perdiera el tiempo subiéndola otra vez. El primer disparo fue dirigido hacia el chofer, que aún se tapaba los ojos, específicamente al entrecejo. Entonces rompió a correr, debería confiar en que Raven haría lo suyo y no le llegaría una bala de los otros por al menos unos instantes... Giró levemente el cuerpo hacia su izquierda para tener el enfoque preciso y destinó otro disparo hacia la agente que había sido copiloto, al estar más cerca pudo darse el lujo de dirigir la bala hacia su sien izquierda.

Los otros dos agentes ya se estaban recuperando, podía verlo en sus pestañeos tentativos.No supo si había acertado o fallado con los primeros, no le interesó. Tenía claro que su misión personal era sacar vivo de ahí a Raven como fuera, y que sus disparos sin silenciador pronto llamarían la atención de algún enemigo o aliado que estuviera en las cercanías... Y no podía estar segura de qué esperar.

"Ahí vamos con las acrobacias..." Detestaba hacer esas cosas, se sentía vulnerable pese a que le daban una buena ventaja con la sorpresa, pero la situación actual no le daba muchas opciones. Así que apoyó la mano izquierda en la rodilla correspondiente para impulsarse por encima del parachoques y poder pisar la superficie oscura con el pie derecho.

"Rocío nocturno, que esto no fuera un auto sino una camioneta más alta, que estuviera de costado y no de frente, que tuviera luces superiores o fuera un auto común de los policías con baliza que iluminara toda esta zona... Tanto podría salir mal, y nada pasa. Creo que es una noche de suerte por ahora."

Esos pensamientos transcurrieron en los escasos instantes en los que se detuvo y apuntó hacia los otros dos agentes. Al primero de ellos le dirigió un balazo al pómulo izquierdo, no tenía tiempo de calcular bien ni munición para malgastar. El otro agente estaba levantando su arma cuando Blue bajó en un salto y cayó sobre su primera víctima, el chofer. El disparo resonó, pero no la alcanzó porque ya no estaba allí... Dios bendijera su buena capacidad para improvisar en medio de los conflictos. La asiática dirigió la mira de la Glock hacia el pecho del último de sus blancos actuales y disparó dos veces, lástima tener que gastar 5 balas en 4 personas, pero no tenía otra opción.

Había quedado mal posicionada para ayudar con su arma a Raven, pero era rápida de pensamiento y ya tenía otra opción en mente. Así que, aprovechando que el auto seguía encendido, se sentó en el puesto del chofer y empezó a tocar la bocina cada 2 segundos, como si quisiera anunciar algo. Y, si Raven no respondía o escuchaba algún problema, estaba dispuesta a chocar la camioneta que antes usaban como transporte para dirigirla hacia todos los que estaban en esa zona.

Pero esperaría primero, al menos 5 o 10 segundos, hasta actuar.

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*[Declaro el uso del don de Fang, Noche Azul]

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Re: Demonios Ocultos — Blue Fang [Privado]

Mensaje por Invitado el Vie Jul 26, 2013 7:42 am


Blood Raven llevó ambas manos hacia los respaldos superiores de los asientos de la furgoneta a la par que su pie derecho lo presionó contra el apoyo del asiento correspondiente, inclinó ligeramente su cuerpo hacia atrás y así, poder impulsarse con sus brazos hacia adelante saliendo expedido hacia la ventana por la que anteriormente había ingresado la granada cegadora después de que hubiesen disparado contra el duro cristal; los cristales de la ventana se quebraron oyéndose el sonido de los cientos de fragmentos al caer. Su mente comenzó a acondicionarse para trazar una línea rápida de acción para salir de aquella situación en la que se veían involucrados él y Blue, la compañera a la que habían asignado para asesinar a los “traidores” dentro de las filas de Wushi y sin embargo, parecían ser ellos en ese momento los traicionados.

Pero no era momento para pensar en ello, necesitaban primero salir con vida de ahí.
En el momento en que pudo visualizar a los tres sujetos que permanecían detrás de las puertas del sedán negro –evidentemente solían usarlo como escudo–, uno de ellos era un hombre nervudo, con gafas de sol oscuro y el uniforme típico de las fuerzas de N.H.PD, el sujeto sostenía entre sus manos un fusil de asalto IMI Tavor que apuntaba directamente hacia Raven pero debido de su ceguera momentánea no podía observar nada de lo que acontecía a su alrededor, se encontraba en el lado del piloto. Otro de los hombres con piel de color ébano, de contextura robusta y alto se resguardaba detrás de la puerta del copiloto pero comenzó a retroceder cuando los cristales de la ventana se fragmentaron; el último de sus hombres con una rodilla en el suelo y la otra flexionaba indicaba que era el que había lanzado la granada cegadora dentro de la furgoneta, era un muchacho que no sobrepasaba los diecinueve años, sostenía una Beretta 92 modificada con una pequeña mirilla en su temblorosa mano derecha, claramente sabía el riesgo que corría al haber asistido a esa comisión para atrapar a dos de los más poderosos miembros del crimen organizado chino de New Haven City.

Su cuerpo aún estaba suspendido en el aire pero su consciencia examinaba con detalles todo a su alrededor, eso era claramente parte de su adoctrinamiento, su entrenamiento especial para convertirlo en un asesino… y en un profeta. Entonces fue cuando volvió dentro de si, a la velocidad normal de la realidad, oyó los gemidos de dolor provenientes de los sujetos frente a él y del otro lado debido a la ceguera temporal que debían de aquejarles. “Estos sujetos son novatos aún, simples peones que han enviado para capturarnos”, fue su pensamiento interno que culminó en el momento en que nuevamente fijó sus pies sobre alguna superficie, en este caso, sobre el capó de la furgoneta en la que habían sido emboscados; su pierna derecha se balanceó usando el eje de su cuerpo en un movimiento semicircular que golpeó en la quijada del muchacho rápidamente con una terrorífica fuerza que le envió a un metro a su lado, no era un golpe letal pero posiblemente dislocó completamente su quijada y le produjo alguna contusión por los espasmos que comenzó a provocar el golpe. De pronto, escuchó los disparos detrás de él y el sonido histérico al unísono de la muchedumbre de la calle que pareció reconocer perfectamente el seco ruido producido por algún arma de fuego, presidiendo a los acontecimientos desagradables que sucederían ahí si no se apresuraban con su cometido.

Habían pasado más de seis segundos y sabía que no le quedaba mucho tiempo para que los policías incapacitados reaccionaran, inclinó su torso hacia adelante para tomar el arma del joven policía al que había dejado inconsciente, no estaba demasiado acostumbrado a las armas de fuego –al contrario, las detestaba- pero en esa situación debía de ser rápido para que la resolución estuviese próxima. Retrocedió un par de pasos y apuntó directamente hacia el cristal de la ventana del vehículo –que se encontraba entreabierta en ese momento-, deslizó su dedo índice por el gatillo del arma y lo accionó unas cuatro veces seguidas, directamente hacia la sien del sujeto que se había comenzado a recuperar; el cristal transparente del vehículo se empañó ligeramente de sangre y materia gris, el policía cayó inerte contra el suelo exhalando su último aliento. ¿Qué podía sentir Raven cuando mataba a una persona?, era una situación extraña y compleja, al contrario de lo que se creía… era el momento en que se dejaba dominar por sus exaltadas emociones; su corazón bombeaba sangre con ímpetu por su cuerpo haciendo fluir más la adrenalina que lo potenciaba mucho más.
Ladeó su rostro hacia el hombretón de color ébano quien parecía ya recuperado, el policía levantó la cabeza para observar al muchacho inconsciente en el suelo notándose la expresión de rabia que se había en su semblante de facciones duras, y pensó:
“Me divertiré un poco con él, hace mucho que no practico con nadie”.

Nuevamente oyó los disparos detrás de la furgoneta, el eco de aquél sonido seco retumbó por las estrechas paredes del callejón, ¿su compañera estará muerta o había cumplido con su misión?, sabía que posiblemente fuese lo segundo puesto que Blue era una excepcional asesina que se libraría fácilmente de los agentes del otro lado.
En un movimiento rápido, saltó sobre el capó del sedán negro que los obstruyó anteriormente la furgoneta en la que se desplazaban y nuevamente dio un salto en dirección al hombre resguardado detrás de la puerta del vehículo que lanzó una maldición al saber que no podía esquivar el ataque inicial. Raven se fijó nuevamente en la superficie de la calle pobremente asfaltada y pateó con fuerza la mano que sostenía el arma reglamentaria de la policía; el sujeto retrocedió lanzando maldiciones mientras que el odio parecía dominarle.


— ¡Mafioso hijo de puta! –resopló furioso el policía quien lanzó un poderoso puñetazo con la izquierda hacia el rostro de Raven quien fintó hacia un lado al predecirlo. Una y otra vez el sujeto lanzaba golpes, pero siempre lograba esquivarlo al ser movimientos bastante lentos para él, y pensó: “Sacrifica agilidad por fuerza bruta, no servirá para un adoctrinado”.

Era momento de actuar.

Raven saltó hacia atrás quedándose arrinconado contra la puerta trasera del vehículo y lo esquivó cuando nuevamente un golpe se dirigió hacia su anatomía, sin embargo, chocó contra el endurecido cristal brindado que seguramente rompería algunos de sus dedos por el impacto, un alarido de dolor brotó de los labios de aquél hombre que retrocedió un par de pasos observando a Raven con aquella expresión de rabia que le cegaba totalmente. El mafioso chino adoptó la postura del estilo de lucha propio de la Doctrina Lei Shen, sus pies se arraigaron contra el suelo, tensó sus músculos y sus manos se colocaron en guardia; se desplazó hacia adelante en un salto y comenzó a golpear el ancho torso endurecido del hombre –quien aparte del uniforme reglamentario, tenía por encima su chaleco antibalas- una y otra vez con movimientos fortísimos y precisos contra puntos débiles de los nervios y sus órganos provocándole internamente una hemorragia que posiblemente lo mataría; después de unos quince segundos entre golpes y patadas contra la cabeza y el rostro del sujeto, finalmente el cuerpo pesado del  policía cayó inerte contra la superficie endurecida del cemento.
Al concentrar todo sus pensamientos y sentidos en el combate, no había notado que los disparos habían cesado y que ahora sólo se oía la bocina de algún vehículo; llevó su dedo índice hacia sus gafas, acomodándolas a la par que caminó frente al capó de la furgoneta logrando visualizar a través de la puerta trasera abierta a su compañera, hizo un gesto con su mano para indicarle que todo estaba bien.


—Tenemos que irnos cuánto antes de este lugar. –eso lo tenía bastante claro, pronto los curiosos comenzarían a asomarse y eso se llenaría de gente indeseable, no deseaba tampoco responder preguntas de los miembros de Wushi hasta que no llegara al fondo de todo aquél extraño plan para atraparlos, y pensó: “un plan bastante improvisado, sin demasiada coordinación… Y aun así, caí en la trampa”. Su intolerancia al fracaso comenzó a alterar sus sentimientos de nuevo: miedo, rabia, frustración era algunas de las emociones que asaltaban su mente y su cuerpo.

Se desplazó encima del capó para dirigirse nuevamente al interior de la furgoneta, el conductor que los había guiado a la trampa mortal aun estaba inconsciente aunque sabía que pronto lograría despertar, lo tomó de los hombros tomando la tela de su camisa y lo sacó del asiento, arrastrándolo por la zona de carga del vehículo de carga y luego, lo llevó hacia el asiento trasero del sedán y lo acomodó para poder sentarse al lado del traidor. Observó de reojo los cadáveres en el suelo cuya sangre fluía a través de las grietas y hendiduras en el viejo asfalto del callejón… pero aun así, no sentía ni un atisbo de arrepentimiento.


—Vayámonos de aquí.

 

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Re: Demonios Ocultos — Blue Fang [Privado]

Mensaje por Invitado el Jue Ago 01, 2013 2:49 pm

Al estar pendiente de salvar las vidas de ambos, Fang no había prestado demasiada atención a lo que Raven hacía. Sabía que era excepcional en las batallas cuerpo a cuerpo, pero repentinamente recordó las armas de los agentes a los que él debía enfrentarse y su ceño se frunció mientras tocaba la bocina sin recibir respuesta... Posó delicadamente el pie en el acelerador sin accionarlo y, cuando ya casi había decidido avanzar violentamente con el automóvil, de repente escuchó un grito de dolor. Sus facciones se relajaron progresivamente cuando escuchó el impacto de puños contra una superficie "blanda", no creía que los policías fueran diestros sin sus armas y pudieran vencer a su compañero temporal.

Registró lo sucedido en su mente, desde lo que ella misma había hecho hasta unos disparos que no eran propios... ¿Acaso estaría herido? Habían sido muchos tiros, pero no los suficientes para provenir de un arma más "sustanciosa". Su mente trabajaba demasiado rápido gracias al golpe de adrenalina, sus ojos viajaban de un lado a otro casi como si esperara ver a Raven o un agente aparecer de pronto. Tenía la mano izquierda apoyada firmemente en el volante, y la otra sostenía el arma que apuntaba hacia el techo del automóvil. Gracias a su experiencia y personalidad, la adrenalina no bajaba aún y no sentía los efectos secundarios como el temblor de las manos, la temperatura muy alta o la confusión.

Era realmente una máquina con forma humana que, si bien se preocupaba, no permitía a tales nociones de duda acaparar mucha atención... Planeaba rutas de escape mientras se mordía el labio inferior para atajar la corriente de ideas. ¿Dónde ir en un vehículo que claramente buscarían? Era, estúpidamente, más seguro quedarse dentro del Barrio Chino y encargarse ella misma del asunto que dejar el sedán tirado en cualquier sitio eriazo. Impulsivamente se quitó la boina azul con la misma mano que sostenía el arma y la dejó en su regazo, haciendo que sus cabellos color ónix se movieran a su alrededor, deslizándose del arreglo simple como si nunca hubieran estado atrapados contra su nuca.

La tensión se retiró, al menos en parte, cuando vislumbró la figura ya reconocible de Raven. Las luces del otro sedán hacían imposible ver bien su rostro, pero le hizo una seña y entendió que estaba todo terminado; sin saberlo soltó un pequeño suspiro más formado por causas físicas que mentales. Su cuerpo, simplemente, se deshacía de las muestras de nervios para ir exponiendo, poco a poco, a la Fang que todos veían: Si bien sus ojos eran siempre tranquilos, ahora ya el frío se había retirado y con él cualquier señal de tensión. Sacó la cabeza del automóvil para poder escucharlo bien, el ruido del motor en algo tapaba los sonidos nocturnos, y con ello lo registró visualmente en busca de heridas. Parecía estar ileso.

-Yo conduciré, sé dónde podemos ocultarnos esta noche.- Respondió a las palabras de Raven. No era el sitio más seguro del Barrio Chino pero, si tenía que sospechar de cada integrante de Wushi, prefería ir a un territorio conocido y del que podía escapar con relativa facilidad. Aparte, nadie sabía sobre ese segundo trabajo totalmente inocente y legal que tenía... Chasqueó la lengua al pensar que ahora uno sabría, pero nada que hacer. Tendría que sacrificar parte de su intimidad para seguir con vida, un precio muy bajo si pensaba las cosas en frío.

Agradeció internamente que Raven recordara al conductor, en su prisa por querer sacar de ahí al asiático se había olvidado de él. Rápidamente salió del auto para mover, con los pies, el cadáver del agente que había recibido dos disparos de su parte; todo fuera por acelerar las cosas y que Raven no tuviera problemas con dejar al tipo en un sitio apropiado. Cuando ya estuvieron ambos en los asientos traseros se sacó el blazer para torcerlo hasta el punto máximo que soportaría sin resistirse demasiado a la fuerza de sus manos, y lo usó para amarrar las extremidades superiores del tipo tras su espalda. La tensión de la tela lo sostendría en su lugar, si bien la piel de Fang en los brazos desnudos por la falta de mangas de su jersey se erizó, la brisa nocturna ya se enfriaba. Claramente no era ropa para pasar la noche. El atardecer había dado paso a una noche fresca en la que parte de la luna creciente se notaba negra contra el firmamento en su tapiz azulado, y un frío húmedo se esparcía.

Sin palabras de por medio, Fang cerró la puerta trasera, la del copiloto y luego se subió al sedán para retroceder con lentitud por el callejón. Era una suerte que el sitio estuviera tan escondido, escuchaba las reacciones del gentío pero la sobrepoblación de la zona hacía que fuera imposible precisar el origen de los disparos debido a la cantidad de edificios de pocos pisos, casas viejas y abandonadas y la multitud de callejones estrechos que hacían del Barrio Chino un laberinto étnico plagado de sorpresas... Condujo tranquilamente, la mayoría de personas no dedicaba una segunda inspección a un auto negro: Era el terreno preferido de los mafiosos y policías encubiertos, después de todo, y las películas siempre los mostraban con esos autos. Era mejor no mirar y seguir caminando.

Por algún motivo la trampa había quedado cerca de su destino actual. En medio del recorrido anterior habían retrocedido por el camino que ella había tomado previamente, así que no le fue difícil orientarse hasta llegar a una pequeña edificación de dos pisos, lo que antiguamente había sido una casa construida en los '70 con toda la arquitectura correspondiente: Cemento, formas redondeadas en una esquina, algunas ventanas redondas y pequeñas. Un jardín desordenado se anticipaba a la entrada, y Fang sacó del bolsillo de su short un control electrónico para la puerta corrediza destinada a los vehículos. La misma se abrió con un leve rechinar que no llamaría la atención al estar ya algo lejos del tumulto y no haber pasado mucho rato desde el mismo, y se adentró con el auto para luego activar de nuevo el control y cerrar.

Se volteó en el asiento para mirar al rehén, seguía inconsciente. Luego desvió su mirada hacia Raven.

-Segunda puerta a la derecha desde la entrada. Procure que no haga demasiado ruido.- Salió del auto y sacó las llaves del lugar, que usó para abrir la doble puerta que daba paso al Power Gym, un gimnasio pequeño pero bien surtido de máquinas apenas se entraba. La asiática no esperó a lo que hiciera Raven, simplemente entró para encender un par de luces. La puerta señalada por Fang daba a las duchas masculinas, una gran habitación de cerámica blanca y gris poseedora de varios cubículos pequeños con sus respectivos grifos, un par de bancas y lockers para la ropa. Una gotera inundaba el sitio con esa calma incierta propia de los edificios solitarios luego de haber sido ocupados masivamente durante el día... La misma Fang la percibía, ese sitio solía estar lleno de clientes y, aunque su sector estaba en el segundo piso, de todas formas sentía que violaba un sector de sí misma con esa intrusión repentina.

Salió para verificar que nadie los hubiera visto... Todos estaban acostumbrados a un auto o dos recorriendo esa calle por la existencia del gimnasio, y a veces cerraban más tarde. Entró al auto para apagarlo, por suerte tenía las llaves aunque pronto debería encargarse de limpiarlo y que no hubiera rastros de ambos en él.

Pero, por ahora, tenía cosas más importantes en la cabeza. Entró otra vez al gimnasio luego de tomar su arma -que había dejado en el asiento del copiloto mientras manejaba-, sacó del pequeño refrigerador junto al recibidor un par de botellas de agua sin gas y, luego de dudar por un segundo, se agachó para buscar la gran caja de herramientas que estaba tras la nevera. Con esas cosas caminó hacia las duchas para varones, no habrían transcurrido más de diez minutos desde su primer paso en el lugar.

Dejó la caja de herramientas en el suelo, abierta y mostrando destornilladores, bolsas con tornillos y clavos, martillos, tijeras para jardín, cinta aislante ancha, su arma dispuesta para ser lo primero a la vista y demás cosas. Le extendió una botella a Raven mientras lo miraba con fijeza, sin necesidad de preguntar qué harían ahora porque la respuesta era obvia para ella y, seguramente, para ambos.

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Re: Demonios Ocultos — Blue Fang [Privado]

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