Conectarse

Recuperar mi contraseña

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 25 el Jue Ene 01, 2015 5:21 pm.
Últimos temas
» Noticias TLC
Jue Ago 25, 2016 4:50 pm por Admin

» [Importante] Nuevo Staff
Mar Ago 16, 2016 11:44 am por Admin

» Modelo de ficha
Mar Ago 16, 2016 11:39 am por Admin

» Tecnología: Traje Semilla.
Vie Nov 27, 2015 11:41 am por Admin

» Territorio hostil
Miér Oct 21, 2015 2:52 pm por MasterCOM

» Primero un ojo,¿ ahora una prueba?
Miér Oct 21, 2015 2:40 pm por MasterCOM

» Búho de otro pozo [Alexander Ironheart]
Sáb Oct 17, 2015 1:34 pm por Sian Lova

» Trivia TLC
Vie Oct 16, 2015 4:27 pm por Sian Lova

» Wanted List
Vie Oct 16, 2015 11:41 am por MasterCOM

» Desafio TLC
Miér Oct 14, 2015 3:36 pm por Admin

Test
Contenido aquí
Créditos














CAN'T TOUCH THIS.
El diseño del Skin: "Red Line" corresponde al asombroso Alex Operative System. ABSTENERSE DE COPIARLO, PORQUE LOS ESTARÁ VIGILANDO.

De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 27, 2013 11:40 am

La faceta diurna de la ciudad ya comenzaba a volverse monótona y aburrida, cuanto tiempo hacía que no daba una vuelta por la ciudad a la hora en la que los "demonios" andan sueltos?; la noche era amiga de lo prohibido, las emociones fuertes, el azar y mil cosas más que invitaban a ser descubiertas; y justamente para una ocasión como la que se estaba suscitando, Laurant había decidido invitar formalmente a una cita a su compañero de aventuras Eiren, la verdad era que echaba de menos al despeinado con cara de niño bueno, las visitas entre los dos parecían escasear cada vez más, al principio, luego del incidente con la familia de Vi, prácticamente se veían todos los días, pasaban tiempo juntos, sin hacer nada, charlando o simplemente manteniendo las mentes ocupadas con los asuntos de Retribution, pero ahora que los engranajes de sus "nuevas vidas" lucían cada vez más aceitados, de una forma trágica y aparentemente inevitable, los dos parecían quizás un tanto distanciados; y Laurant no iba a permitir semejante atrocidad, no permitiría que su cachorro favorito le olvidase y fuese a buscar otros divertimentos.

Con un breve llamado telefónico el castaño selló la invitación, había decidido que ambos se encontrasen en las inmediaciones del club Dragon Negro ya pasada la medianoche, momento en que la ciudad recobraba su vida y de entre las sombras surgían todo tipo de personas con las mas variadas intenciones; allí era donde estaba la gracia, la emoción, y la oscuridad de la noche daría el toque perfecto para que Laurant pudiese pasar un rato de ocio con su raison d´etre. Vestido con un Jean negro adornado con unos cuantos cortes desgastados, botas de combate, una camiseta blanca con el diseño de una bomba sonriente y una chaqueta de cuero tan negra como la noche, encontró su camino en la inmensidad de la ciudad y recorrió calles, callejones y avenidas hasta dar con el gran club, sus luces brillaban, invitando a la gente como si fuesen mosca atraidas por el brillo, el pulso de la música electrónica escapaba de las paredes y permeaba las inmediaciones con un pegajoso ritmo; muchos se agolpaban esperando entrar, mas para no mezclarse entre la multitud, Laurant aguardó reclinado contra una húmeda pared en la esquina opuesta al centro de entretenimiento.

Una pareja pasó a su lado riendo y hablando, él les convidó algo de fuego para sus cigarrillos y ambos siguieron su camino; Laurant los observó hasta desaparecer, era sorprendente como muchos se las apañaban para vivir ignorando la realidad, colocando una alfombra de ignorancia sobre un piso que rebosaba de mierda...las mafias, las organizaciones, incluso los mismos mercenarios... la frase "ignorancia es bendición" cayó como anillo al dedo, incluso se preguntó si algún día tanto él como "Vi" podrían vivir de esa manera, riendo, dejando todo de lado a sabiendas de que ya no había peligro, que ya no debían mirar por sobre sus hombros cada minuto esperando que una bala no les dejase un bonito agujero de recuerdo. Suspiró, levantó la mirada y luego la condujo al reloj de muñeca que escondía bajo la manga de la chaqueta... 12:30, Eiren estaría pronto a llegar, o eso pensaba y esperaba, pues nuevamente se sintió asaltado por la necesidad imperiosa de volver a ver esos cabellos despeinados y esos ojos que mezclaban tanto inocencia como un odio atroz, esos ojos que de cierto modo... hipnotizaban y volvían loco al castaño, pues en aquel chico, podía verse reflejado a sí mismo en su infancia, allá cuando debía matar por las razones equivocadas.


Última edición por Laurant Talaiev el Lun Jun 03, 2013 9:24 am, editado 1 vez

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 28, 2013 11:25 am

La invitación de Laurant le había venido como anillo al dedo, ¿porqué?, pues por que el realmente también deseaba verlo. Habían estado demasiado tiempo juntos y el ahora, separarse de forma tan abrupta por el continuo trabajo (que era necesario para poder mantener sus vidas) le significaba cierto ambiente gris a sus días. Vi sonrió al recordar el llamado de parte del azabache, sus palabras, era una suerte que aquella noche no tuviese nada que hacer y posiblemente, aunque hubiese tenido algo más a lo que ir, habría mantenido su palabra de ir al encuentro de Laurant. Para él, no había nada más importante en este mundo, que la persona que le había entregado una segunda oportunidad de vivir, pero por sobre todo, de quien se sentía profundamente atraído.

Vestido con unos jeans azules, un par de zapatillas, una remera blanca y sobre esta un largo abrigo negro, fue que abandono la fortaleza de los Retribution para dirigirse hacia donde había de encontrarse con Laurant. Su cabello como siempre lucía desordenado, pero sabía que eso siempre le había llamado la atención a su compañero, por eso no se preocupaba. Sus pasos recorrieron la ciudad con calma, hasta que decidió tomar uno de aquellos luminosos y súper decorados taxis para que lo acercara hasta el aclamado "Dragón Negro". En el trascurso del viaje, apenas vio de reojo al conductor, aunque este mismo no le presto mucha atención, Vi no le había dicho que le dejara unas cuadras antes del lugar al que se dirigía, mas porque no se podía sacar de la cabeza, la idea de "no revelar su destino" que le habían inculcado en su entrenamiento. Las luces de New Haven pasaron frente a sus ojos como pequeñas luciérnagas que iluminaban la predispuesta noche. Aquella ciudad podía parecer hermosa y atrayente, pero en su interior, escondía pandas de carroñeros esperando por la comida. Las mafias...

Eiren cerró los ojos recordando brevemente a su familia, aunque la voz del taxista disgregó sus pensamientos, avisándole que ya habían llegado a destino.

El siguiente grupo de cuadras se pasó en silencio, apenas podía sentirse el vibrar de la lejana música entre las callejuelas, más allá, un iluminado lugar donde una larga fila de personas se extendía por al menos unos ocho metros. Todos parecían estar esperando ansiosos para entrar al que debía ser, uno de los principales centros de diversión nocturna de la ciudad.

Eiren metió ambas manos en los bolsillos de su abrigo mientras observaba hacia los costados. Sus pasos solo se detuvieron cuando vio una silueta alta y estilizada apoyada contra una de las paredes cercanas al club. Allí estaba Laurant, con su rostro tranquilo. El muchacho se sintió sonreír ampliamente mientras se dirigía hacia el, deteniendo sus pasos solo cuando ya estuvo frente al azabache, observándolo de frente y desde la diferencia de alturas; sus ojos buscaron los de él y una de sus manos se apoyo sobre la fría y húmeda pared, a un costado de Laurant.

—Perdón si te he hecho esperar. —Dijo el muchacho de orbes grises mientras aspiraba el suave perfume de su socio.

¿Como explicarse a sí mismo lo mucho que sentía cuando se hallaba de esa forma con Laurant? Podía ser algo parecido a la adrenalina que sacudía su cuerpo cada vez que participaba de una misión, pero también, tenía una clara diferencia, algo especial que le costaba poder acomodar. Quiso decirle que lo había extrañado, pero sus palabras se cortaron, bajo aquella expresión rebuscada que su rostro solía poner cuando se encontraba algo confundido. —¿Entramos ya? —preguntó mientras ahora observaba hacia la entrada al club.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Miér Mayo 29, 2013 12:45 pm

*Click....clack... click... clack* la tapa de su mechero era abierta una y otra vez por las inquietas manos de Laurant mientras esperaba la llegada de su compañero; cuanto mas lo iba a hacer esperar?, mira que hacerse del rogar, aquel loco despeinado recibiría una lección si debía permanecer 5 minutos mas apoyado en aquella pared, oculto entre las sombras como un paria. Hizo girar un par de veces el pequeño artefacto entre sus dedos y finalmente lo guardó en su bolsillo tras exhalar un breve suspiro, quizás lo mejor sería entrar y esperar en el interior a que el príncipe impuntual se dignase a mostrar su cara.

Se disponía a impulsarse hacia adelante cuando finalmente lo vio acercarse, sus miradas se cruzaron y atraparon la una a la otra; el chico estabas vestido para la ocasión, no totalmente galante pero tampoco luciendo como un indigente... nada mal. Aquella sonrisa con la que Eiren se acercaba le hizo saltarse un latido, maldito ladino y sensual niño; casi como el contagio de un virus, Laurant sonrió por igual y dejó que el príncipe despeinado se acercase, teniendo que bajar un poco la mirada ante la diferencia de alturas y dejar escapar una pequeña exhalación a modo de risa cuando el menos colocó una mano contra la pared, como un dandy que pretende impresionar a una dama. -Vaya que me hiciste esperar...pero me alegra verte- agregó en tono suave mientras elevaba una de sus manos, la cual se movió cuidadosa pero segura hacia la mejilla del menor, pudiendo tocar su piel tanto con los dedos como con su palma, continuando con el lento recorrido hasta su cabello, el cual dejó que se enredase y jugase con aquellos dedos que echaban de menos el contacto que ahora promulgaban.

-Ni un hola, ni un como estás...que frío te has puesto pequeño.- finalizó mientras todavía enseñaba su sonrisa fina, calida y algo burlona, dando a entender que no hablaba enserio; y mientras él daba final a aquella caricia, el brazo del mayor se movió y rodeó por detrás el cuello y hombro de Eiren, situándose el castaño al lado de su compañero e invitándolo a avanzar hacia la fila que ya había progresado bastante; adentrarse en el club solo tomaría un momento.

------------------------------------------------------------------------------------------------

El interior los recibió con el inconfundible aroma del tabaco, alcohol y etéreas mezclas de perfumes masculinos y femeninos por igual, aquel club era como un corral de apareamiento, en donde los hombres y mujeres mostraban sus mejores colores buscando una pareja con la cual divertirse, pasar la noche y quizás entregarse luego a otras actividades extracurriculares; pero por supuesto generalizar era incorrecto, no todos estaban allí para ello, se sabía que en aquel club se cerraban pactos y negocios de todo tipo, así como también estaban aquellos que simplemente iban a pasar el rato, tal y como Eiren y Laurant, ninguno de los dos parecía estar oficialmente "trabajando", ambos habían dejado sus "uniformes" en casa y simplemente buscar un poco de compañía y diversión, reencontrarse el uno al otro y enmendar los lazos que los mantenían un tanto distantes.

El castaño caminó por un costado del edificio, evitando la pista de baile, la cual ya se encontraba algo llena de cuerpos que se agitaban y movían al ritmo de un eléctrico compás; necesitaba un trago primero para poder relajarse, eso y un punto tranquilo con el que poder intercambiar algunas palabras con su camarada. Laurant conocía el club, no era la primera vez que lo visitaba, se había familiarizado con su composición y realmente conocía bien por donde se movía. Cercano a la pista se encontraba la barra, un espacio elegantemente labrado con una amplia mesa iluminada desde su interior con luces de neón y un barman más que dispuesto a satisfacer los etílicos gustos de sus clientes. El mayor miró por sobre su hombro directo hacia Eiren, y con un movimiento de cabeza le indicó que iría en busca de un trago, la bebida siempre calentaba la garganta y hacía más fácil encontrar una forma de romper el hielo para una buena charla.

La espalda del mercenario se encaramó contra la barra e inclinándose un poco hacia el barman pidió un whisky doble con hielo, mientras la bebida era preparada y servida, volvió su atención a Eiren y sonrió con deleite; si bien la música escalaba en desiveles, todavía les permitía tener una charla decente. -Me alegra que hayas venido, hacía tiempo que no nos veíamos fuera del trabajo... como va tu vida?, has vuelto a tu hobbie de saltar como spider-man?- preguntó en primera instancia para acortar distancias, no recordaba cuando había sido la ultima vez que le había costado tanto hablar con su pequeño compañero, algo en los ojos de Vi lucía diferente, y era algo que, como siempre y como había aprendido, jamás podría descifrar, después de todo él seguía siendo todavía un enorme misterio ante los ojos de Laurant.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Jue Mayo 30, 2013 8:09 pm

Demonios. Si, ahora estaba frente a uno, uno que con su solo toque le hacía cambiar completamente de expresión, podía sentir como su corazón daba un fuerte latido y su piel temblaba bajo el contacto con aquella suave y tibia piel de Laurant. Sus orbes grises se volvieron nuevamente hacia él, observándolo atentamente mientras dejaba caer la mano que había detenido el pared, para en esta ocasión llevarla hasta los cabellos que caían por el costado de la cabeza del pelimarrón; tomó algunos mechones, los mismos soltaron un suave perfume que invadió su nariz, ese aroma a pólvora, jabón y especias orientales...tan único de Laurant. Eiren sonrió al escuchar las quejas en broma de su colega. Lo cierto era, que sabía que él se encontraba bien, porque Eiren había aprendido a leer a su compañero a través de sus ojos, de las reacciones de su cuerpo, algo que no estaba muy claro del como lo había logrado, pero que estaba allí en el aire, entre los dos, una condición de cercanía.

—¿Cuando te volviste mi madre? —bromeó el albino mientras se dejaba atrapar por aquél brazo de su colega, siendo dirigido por el mismo, hacia el local. Para la suerte de ambos, la larga fila que había visto hace un rato el albino, ya había comenzado a avanzar y no quedaban muchos por entrar, por lo que a ellos solo les tomaría un momento.
...

Musica...musica everywhere~:

Música, fue lo primero que invadió los sentidos del muchacho, una música estridente y llena de ritmo, contagiosa y pegajosa, la misma con la que muchas parejas se habrían paso en la pista de baile, bajo las luces, el humo y aquella esfera que giraba en el techo. La división del lugar no fue algo que atrajera su atención, tan solo sabía que no se dirigiría hacia donde se encontraban las mesas pues, el olor a tabaco le resultaba insoportable, era algo que siempre le había asqueado y ni siquiera en este tipo de lugares podría olvidarse de ello. Siguió a su compañero por el recorrido que estaban dando por un costado del club. Pasaron por el costado de la pista de baile, hasta llegar a la barra, una de las mas grandes que había visto el albino hasta ese momento y también, le agrado ver los "trucos" que realizaba el barman mientras elaboraba un par de tragos. Algo le dijo que moviera la vista y efectivamente, se encontró los la mirada de Laurant, quien lo observaba desde la diferencia de alturas, este mismo le hizo una seña hacia la barra. Genial, pensó el menor, nada mejor que un trago para comenzar la noche.

Le siguió hasta aquél lugar, tomando asiento sobre un alto banco junto al que Laurant se había colocado, apoyado de espaldas contra la barra. Eiren pidió un trago de esos frutales, un daikiri y aceptaba que era bastante infantil a la hora de tomar licores, pero, también aceptaba que le resultaba demasiado fácil perder el control de sí mismo, o si debía explicarlo de mejor forma, su tolerancia al alcohol era pésima y justamente tocaba, que él era de esos que cuando se emborrachaban, podían volverse un demonio entre demonios, reaccionando de las maneras mas extrañas que se pudiera imaginar...o bueno, quizá Laurant tenía algo de conocimiento sobre como se colocaba su compañero bajo los efectos del alcohol.

Bebía desde el sorbete justo en el momento que Laurant volvió a hablar. Y la respuesta el albino llegó tras haberse encogido de hombros, lo cierto era que le gustaba hacer piruetas y todas esas cosas, pero no había hecho nada particularmente especial en estos días. —Estoy bien. —¿Porque costaba tanto responder a algo tan fácil? Incluso parecía enrojecer un poco ante el sonido de su voz al responder, pero no por como sonaba, sino porque...¿por qué?, ¿era porque se trataba de Laurant?
Arj.
Frustrado consigo mismo por no entenderse, desvió la mirada hacia otro lugar, para terminar la respuesta que había dejado a medias. —Sabes que eso de los saltos es parte tanto del trabajo como de mi día a día...así que sí. —parpadeo un par de veces, jugando con el sorbete, girándolo dentro de la copa que aún contenía mas de la mitad del daikiri de fresa. Él también debía de preguntar algo...¿pero qué?

—¿Me has extrañado? —las palabras escaparon de su boca sin ser pensadas y eso mismo provocó que se sorprendiera de sí mismo y que terminara dándole una nueva probada a su trago, esta vez mas larga, mientras observaba hacia la pista de baile. Como odiaba ser así, tan transparente frente a él, cuando frente a todo el resto podía poner una firme barrera, con la "cara" de sí mismo que mas le pareciera. Apretó los dientes contra el sorbete, dejando que apenas se viera uno de sus colmillos.


Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 01, 2013 8:30 am

Verlo tan duro y dubitativo en sus respuestas era simplemente delicioso, como no podía querer protegerlo?, el muy maldito era como un gato recién nacido, todo tembloroso e inseguro del mundo, escondiendo sus debilidades debajo de sus garras, podía engañar a todo el mundo, pero a Laurant?, nah, el podía ver su forma de ser de pies a cabeza, aún cuando nunca supiese que era lo que estaba pensando o pasaba por su mente, podía ver las "raíces" de su ser, y lo que veía era algo maravilloso, algo que jamás había visto en su vida y algo por lo que valía la pena incluso morir. Entre trago y trago fue relajándose, pudiendo al fin encontrarse en el ambiente y humor correctos para comenzar una noche movida junto a su amigo; el castaño arqueó las cejas y ante la respuesta de Eiren simplemente rió suavemente y le dio un puñetazo amistoso en el hombro -Relájate Vi, para no ser tu madre realmente a veces actúas como si yo lo fuese, tan nervioso te hago sentir?- respondió mientras se inclinaba felinamente hacia su compañero, con una mirada y provocativa, esbozando una amplia sonrisa juguetona.

Finalmente y ante la ultima pregunta de Eiren, Laurant sonrió ampliamente y tras elevar su mano le dio un suave golpecito con los dedos en el centro de la frente, realmente aquella pregunta había tomado por sorpresa a los dos por igual, solo que en el menor era mucho más evidente, especialmente por esas caras y gestos que no sabía disimular y lo hacían todavía más encantador que de costumbre. Ingenió una respuesta creativa para su amigo, por supuesto que lo extrañaba, y más de lo que se daba cuenta; después del incidente que había atado sus vidas, Laurant había desarrollado una necesidad casi enfermiza, simbiótica por tener cerca al menor y necesitarlo como si una parte de su vida estuviese perdida cuando aquel loco despeinado simplemente no estaba cerca. "Marcas de la guerra" o "traumas" quizás llamasen los profesionales a esa extraña necesidad entre los dos, en realidad a Laurant no le importaba y mucho menos necesitaba cambiar esos sentimientos; le gustaba que las cosas fuesen así, después de haberle quitado la vida a toda su familia, temía volverse una maquina, un demonio asesino, si algún día dejaba de sentir y se entregaba a su propia oscuridad. -Extrañarte, pues de eso querría hablarte Eiren...la verdad es que...-

Hizo una pausa, angustiosa y molesta por unos segundos, tomó un trago y luego volvió la mirada hacia el menor para retomar su jugarreta -ya no podremos seguir juntos, he encontrado a alguien especial...y honestamente es muy celosa, si nos ve juntos aún como amigos, me matará...ella es excelente con las armas y trabaja para nuestra organización, así que a partir de hoy...estas solo pequeño.- sentenció fingiendo incomodidad y culpa, intentando obtener tanta información como el rostro de Vi le permitiese, ya se moría por ver la reacción del pequeño trepa muros. Tras unos segundos más de silencio, finalmente Laurant se echó a reír y con su mano libre viajó a los cabellos del menor y los frotó enérgicamente, despeinándolo todavía más de lo habitual. -Solo bromeo, eso nunca pasará...por supuesto que te eché de menos, sabes que soy un total inútil cuando no andas cerca, te necesito de formas que ni yo puedo explicar- Se descargó con total sinceridad y apertura, con Vi no necesitaba contenerse o medir sus palabras, él era una de las pocas personas con las que sentía que podía hablar de lo que fuese y como fuese.

Miró hacia la pista de baile, la misma hacia la que Vi observaba y sonrió, el chico realmente se ponía nervioso cada vez que ambos se juntaban, tanto significaba Laurant para él?, a veces el ni siquiera se detenía a pensar como eran las cosas entre los dos, él disfrutaba de lo simple, saber lo que sabía y tener del chico lo que él quisiera dar, así estaba bien, de momento prefería dejar que el tiempo guiara las cosas, y además todo aquello le hacía preguntarse si en el mundo en el que vivían, si en el trabajo que ambos llevaban como mercenarios, tendrían lugar para algo más que una amistad cuando sus vidas estaban constantemente al filo de la navaja?, la respuesta a esa pregunta solía quitarle el sueño y a veces sumirle en largas horas de reflexión. -Bailamos?- preguntó para romper el hielo, tomando al menor por la muñeca y prácticamente arrastrándole a la pista; la música que aquel lugar ofrecía no necesitaba elaborados pasos de baile, simplemente era moverse al ritmo que la música te dictaba, se trataba de liberarse y divertirse, algo que seguramente vendría bien a ambos jóvenes.

Conforme la nueva música comenzaba a sonar, Laurant cerró los ojos, sonrió y simplemente comenzó a moverse bajo los flashes de luces que danzaban y parpadeaban en cientos de colores siguiendo el ritmo de la canción, todo el ambiente se animó bajo el potente ritmo y la noche realmente pareció encenderse en ese mismo instante, la fiesta estaba apenas comenzando.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 01, 2013 8:22 pm

Sus ojos casi de forma magnética, fueron a parar nuevamente sobre su compañero, mientras aquella voz tan viva y locuaz de la que Laurant era dueño, le envolvía, pasando por sobre la música y cualquier otro ruido a su alrededor. Aunque había hecho una pregunta sin pensarlo mucho, realmente quería oír la respuesta. Sí, quiero escucharla, se dijo a sí mismo, aunque el comienzo de las palabras de Lau, lo atrapo en una curiosidad molesta, en la irrefrenable necesidad de entender a que se estaba refiriendo. Y la pausa provocada por el castaño le supo amarga, como si fuera el prólogo para algo que Eiren posiblemente no quisiera escuchar, y aún así se animo a hacerlo, a prestar toda su atención a lo que viniese. Lo odio, pensó en el momento en que Laurant daba un sorbo a su bebida. ¿Qué esta pasando?, odiaba que su compañero se hiciera tanto de esperar para poder decir…lo que fuera que quisiera decirle.

El albino frunció los labios al escuchar al fin la respuesta de su colega, casi como una respuesta inmediata y aunque no fue muy conciente de todo lo que había escuchado hasta un par de segundos después, cuando llevado por una sonrisa vacía, pregunto: —¿Qué? —. ¿Una chica?, ¿Laurant le estaba cambiando por una chica?

No podía mentirse a sí mismo y decir que no se sentía molesto en ese preciso instante, pero se sintió, aun mas enfadado, cuando descubrió que aquél enfado estaba basado en una broma, una maldita broma que le hizo apretar la mandíbula y cambiar el gesto de su cara a una expresión dura y oscura. No le gustaban las bromas, menos las de este tipo…menos cuando se trataba de SU Laurant. Pero qué, aún podía recordar aquella última fracción de las palabras del castaño, que le necesitaba de maneras que ni el mismo entendía, que era un completo inútil sin él.
Demonio, pensó el albino. Este chico es un maldito demonio. Tiene mi estabilidad en sus manos y pareciera no ser conciente de ello. O si lo sabía y era por eso mismo que se animaba a bromear de aquella forma. Miró a su colega con cierta molestia apaciguada y era que su boca, sus palabras, podían resolver lo que sus acciones anteriores habían provocado.

Suspiró mientras calmaba aquella rabia que se había concentrado en su estómago. Que idiota era ese muchacho, jugar así, cuando ni siquiera podía imaginar el mal que podría hacer. Pero Vi lo sabía, que muy probablemente Lau no se imaginara siquiera lo que provocaba en él, aquellos sentimientos que guardaba hasta que el momento apropiado llegase. Pero…¿Cuándo sería ese momento?, ¿Cuándo sus vidas cambiaran de rumbo?, ¿Cuándo la guerra concentrada en New Haven entre mafiosos y otros grupos se terminara? Y ¿Cuándo sería aquello? ¿Cuándo? Y o más importante, estando todo el tiempo tan cerca de la muerte, con sus manos bañadas por la sangre de otros, ¿podría acostumbrarse a una vida lejos de lo que era actualmente?


“¿Bailamos?”

—¿eh? —sumido en sus pensamientos, cayó en cuenta de que estaba siendo arrastrado y no pudo negarse a ello. Ya estaban ahí después de todo, inmersos entre aquél mar de gente, tan cerca uno del otro y tan lejos a la vez. No, dijo el albino mientras se perdía en aquellos ojos de tintes rojizos.
Y casi por voluntad propia, sus pies comenzaron a moverse, haciendo lo mejor que podía aunque se sabía, un mal bailarín pues lo suyo después de todo, eran las acrobacias y las espadas.
La música le llenó los sentidos, las luces le obligaron a dejarse llevar y la presión de las otras parejas, a mantenerse cercano al castaño, a su aroma, a su inmutable magnetismo. Junto a Laurant, podía ser realmente él, el chico con tintes infantiles y sueños por cumplir, la verdadera cara del mercenario tras el que se refugiaba.

Fue primero una risotada y luego un empujón, lo que terminó haciendo que el albino perdiera el equilibrio y callera hacia adelante, de bruces contra el piso, apenas logrando sujetarse de una de las manos de Laurant, aunque eso no fue suficiente para evitar el impacto…y luego ser pisoteado en uno de sus pies por un idiota que apenas le dirigió la vista cuando Eiren se giró para observar a lo que fuera que lo hubiese golpeado. —¿pero qué…? —apuntó a decir mientras observaba como el robusto tipo no le dirigía siquiera la mirada antes de marcharse hacia otro lugar con dos tipas de largos cabellos rubios. El muchacho se puso en pie con los orbes undidos nuevamente en aquella áspera y rígida mirada que a veces ponía, una que no era la apta para el lugar en el que se encontraba, ni tampoco para el propósito del que se trataba aquella velada…tratar de despojarse de “Vi”, era ciertamente uno de los imposibles de Eiren. Pero entonces, como un golpe seguro a su voluntad, recordó que no estaba allí solo, o quizá fue la esencia de Laurant que volvió a golpearle como una oleada de cálida oscuridad. Y le buscó con la mirada, como aquella vez hace años, cuando los ojosc on tintes rojizos, su ángel…le había traído de nuevo a la vida.


Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Lun Jun 03, 2013 8:44 am

Uuuh!... ahí estaba de nuevo, esa mirada asesina y escalofriante que tanto le gustaba a Laurant, que por que provocaba a Eiren?, quizás era una suerte de aproximación, que vamos!, no es que las relaciones entre chicos estuviesen tan abiertas ni socialmente aceptadas, además... no tenía idea de los sentimientos del menor, el castaño se sentía profundamente atraído por él, quizás una respuesta psicológica al trauma en el evento en el que de hecho se conocieron, algo como el "Síndrome de Estocolmo" o algo así; pero aun reconociendo que Eiren le gustaba, no podía simplemente lanzárselo a la cara, desconocía los gustos de su compañero y pues... arruinar lo que tenían por culpa de un desliz tanto de su corazón como de su... eehmm, bueno, eso no era viable de momento, por lo que solo podía hacer pequeñas aproximaciones en forma de algún que otro chiste, allanar el terreno... intentar saber si podía llegar a haber algo mas profundo entre ellos.

Sonrió e inclinó un poco la cabeza a modo de disculpa y finalmente se llevó al muchacho a la pista de baile, sintiendo que en realidad Vi estaba demasiado metido en sus misteriosos pensamientos como para darse cuenta de su tácita disculpa. La musca había llegado a los dos, y antes de que se diesen cuenta, ya los dos bailaban y se divertían. Laurant no pudo evitar mirar a su compañero, admirarlo y comérselo con sus orbes rojas, maldito sea ese demonio con cara de niño, mira que someter a un duro y frío guerrero como él, hacerle sentir interés por ese despeinado y transformarlo casi en una adolescente quinceañera, era ridículo, pero a la vez era emocionante e intenso; adoraba sentirse así, y adoraba al chico por hacerle sentir esas cosas.

En una fracción de segundo en la que todo era perfecto, en la que se divertían como hacía tiempo que no lo hacían, alguien tuvo el atrevimiento de interrumpir el gran momento que se había creado entre los dos; Laurant pudo verlo perfectamente, un tipo robusto, de esos que se creen las estrellas de la noche; un poco redondo, con cara de entupido pero muy bien vestido y rodeado de dos mujeres, evidentemente el tipo era de la clase alta y por ello, creía tener el derecho de pasar por sobre quien fuese mientras campaba a sus anchas. El castaño en ese momento se llenó de un oscuro resentimiento, quizás envidiaba a los ricos por lo que nunca pudo tener, quizás simplemente los odiaba por creerse superiores a otros solo por tener una abultada cuenta en el banco y todo lo que puedan soñar; ese oscuro resentimiento solo recibió una oleada de combustible cuando vio a Eiren en el piso, mirándole desde la misma posición en la que lo había encontrado aquel fatídico día, ya no estaba cubierto de la sangre de sus padres, no estaba magullado ni rodeado por llamas, pero toda esa visión hizo saltar algo dentro del corazón y la mente del castaño, algo siniestro y aterrador que se movía y estiraba, como una criatura que yace dormida mucho tiempo.

Con un dejo de odio siniestro en sus ojos rojos, los cuales parecieron brillar incluso más alto que las luces dentro del establecimiento, Laurant pasó junto a Eiren, colocando una mano en su hombro de forma tranquilizadora, mas manteniendo la mirada fija en el robusto tipejo como un águila, clavando su mirada en la presa, siguió al hombre un par de metros. En el camino arrebató un vaso de bebida de uno de los observadores y mientras se acercaba sintió ese cosquilleo de adrenalina ante lo que se disponía a hacer; teniéndolo entonces a solo un par de centímetros y casi pudiendo oler su costosa colonia, extendió su mano libre y con un firme empujón mandó al tipo hacia adelante y, en el mismo movimiento lanzó el contenido de la bebida hacia la nuca y espalda de su victima. Abrazado a la cintura de las dos mujeres, el tipo siquiera tuvo oportunidad de buscar equilibrio, trastabilló y finalmente se fue de boca al piso junto a sus dos acompañantes.

Desde la altura Laurant miró al sujeto mientras berreaba y gritaba, enredado en el amasijo de carne formado por él y sus mujeres todavía resbalando en el líquido derramado; con el seño fruncido y una cara de puro odio, el castaño bajó la mirada y atinó a decir. -Discúlpame, fue un accidente...imbecil.- Sabía entonces que algo grande podía venírsele encima, pero de ninguna manera dejaría que pasaran por arriba a su compañero; pues con un poco de humildad, con una leve disculpa, nada de eso habría pasado, pero mirar por sobre el hombro a Eiren y tratarlo como si no existiera?...grave error. Dándole la espalda a la escena y bajo una lluvia de miradas divertidas y expectantes, el castaño regresó junto a Vi, mostrando una sonrisa despreocupada como si nada hubiese pasado; lo miró analíticamente y luego, al igual que aquel terrible día, extendió la mano hacia el muchacho y lo miró con aquella calidez que tanto contrastaba ahora con el frío demonio que había nacido momentos atrás, ahora finalmente todo estaba bien. -Arriba, estas bien?...parece que ésta será una noche algo movida- agregó con su amplia sonrisa.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Mar Jun 04, 2013 11:14 am

¿Qué era lo que esperaba?, nada, ciertamente no deseaba nada en ese momento, ni venganza, ni destrucción, tan solo…tan solo a él, pensó finalmente el albino mientras sentía la calidez de una de las manos de Laurant tocando su hombro. Un toque suave y ligero, que se alejo entre el mar de gente, en dirección hacia donde se había ido aquél tipo con sus mujeres. Esto fue lo que dio un chispazo en su interior, como cuando sentía el aroma del engaño o la traición, estaba conduciendo a Laurant hacia quien podría traerle problemas. Pasar inadvertidos, ese debía ser el primer logro de ambos en una noche como aquella y aquella situación no estaba favoreciendo en nada a lograrlo y aun así, atinó a sonreír desde su posición en el suelo, como quien se sabe dueño de un poder alucinante, solo que ese poder solo funcionaba en Laurant y realmente, se sintió conmovido de que el castaño quisiera “vengarse” por él.

Estúpido, no sabes quienes andan por aquí. Una voz habló dentro de Eiren, su propia voz, aquella que a veces se derivaba de la primera, con el ente viviente en su conciencia. Este mismo hizo que aquella sonrisa se desdibujara de su rostro, para tomar una apariencia mas seria y quizá hasta algo preocupada, por que se trataba de Laurant, de su preciado Laurant. Y entre la música, no podía diferencia bien entre los sonidos que otras personas realizaban, riéndose, conversando, cantando…¿Qué estaba pasando?

Fue un sonido hueco y luego un grito el que le dio a entender que su compañero ya había cumplido su propósito No pudo evitar sentir algo de pena por aquél sujeto que no había sabido a quien había empujado, porque en el mundo en el que Laurant y Eiren vivían, el dinero solo era un potenciador, pero el verdadero frenesí, se hallaba en las muertes, matar para sobrevivir. Ninguno de los dos muchachos era importante, pero tenían algo que no todos podían confrontar, la determinación de vivir y la fuerza para seguir adelante, juntos.

Un grupo de carcajadas se dejo oír en los alrededores, por arriba de la música y nuevamente…el perfume de Laurant se acercó.

Eiren suspiró mientras su rostro adquiría una expresión mas tranquila aunque…

La cálida sonrisa del castaño volvió a golpear contra él y luego aquella mano estirada en su dirección; el albino la tomó y fue arrastrado hacia arriba, estando de pie nuevamente y recibiendo las nuevas palabras de su compañero. Eiren levantó los hombros, restándole importancia a lo ocurrido. —Estoy bien. —murmuró cerca de Laurant para que este pudiera escucharlo y luego, con un poco más de fuerza en su voz y una amplia sonrisa en sus labios, agregó: —Estás loco —. La música volvió a cambiar, esta vez inundando toda la pista de baile con el inconfundible sonido de una rola de Manson.

El muchacho albino, tomó con una de sus manos, una del castaño y sin preguntarle, lo arrastró entre la gente, entre los cuerpos apretados que cubrían la pista. Lo llevó hasta cerca de la pared del lado izquierdo del lugar, sin salirse de la pista de baile ni de donde los otros bailaban, al menos, así tendrían mas espacio por donde moverse y si alguien venía en busca de problemas…pues ya estaba, aunque debía decir que no estaba interesado en tenerlos en ese sitio. Tan solo quería…¿Qué era lo que quería? ¿Qué era lo que esperaba?, no, en ese momento, tan solo deseaba estar así con Laurant, tan cerca…aspirando su aroma, como la droga que él y su sangre significaban para él.

Se apretó contra el castaño, sin importarle lo que pensara y entonces susurró contra sus labios: —Tan solo atraigo problemas, pero no quiero pasar esta noche como todas las demás, ¿lo entiendes Lau?... —Sus pies se pusieron de puntillas, mientras sonreía, dándole un suave roce con su lengua a los labios del castaño, para luego volver a su posición frente a él y observarlo mientras volvía a bailar, esperando que los problemas se alejaran de ellos dos.

Spoiler:

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Miér Jun 05, 2013 8:43 am

Toda la movida en pos de la venganza había salido demasiado bien; ninguno de los "ojos de seguridad" había visto el incidente, y mucho más a su favor, para cuando los guardias se acercaron al lugar encontraron al robusto pelmazo revolcándose en alcohol con sus mujeres, lo cual lo vieron como un intento de ataque sexual o algo así, por lo que alzándolo de a dos y llevándolo a volandas, el tipo fue echado del club entre gritos y amenazas... simplemente perfecto. Ahora que Laurant regresaba junto a su querido compañero sentía que su adrenalina bajaba poco a poco y regresaba a la normalidad, debía admitirlo, el castaño tenía una debilidad por los problemas, las peleas y las situaciones al límite. No era fácil liberarse de la constante danza con la muerte en la pista de baile de la guerra, uno no podía simplemente regresar de una batalla como una persona común y corriente, pacifica y sumisa... algo moría dentro de ti en aquel lugar, y algo nuevo nacía, algo oscuro, retorcido y siniestro que ocupaba aquel lugar vacío; y a decir verdad, Laurant ya le había tomado cierto cariño a ese demonio "juguetón" que se había apoderado de parte de su alma.

Le agradó ver que Vi no estaba dispuesto a regañarle por su accionar, quizás si había sido un poco impulsivo, pero no le gustaba meditar sobre esas situaciones, alguien simplemente había agredido a su pequeño cachorro, adrede o no, simplemente no lo permitiría, fuera quien fuese tendría su castigo por meterse con aquel niño al que se había jurado proteger, y por Alá que lo protegería a cualquier precio. -Ya sabemos que estoy loco, ambos lo estamos- respondió en tono juguetón mientras la música volvía a cambiar y Vi, de manera sorpresiva tomaba una de las manos del castaño y lo conducía a una zona más apartada de la pista de baile, una zona más oscura y algo intima...maldito niño que nuevamente le estaba provocando, que se proponía hacer?, simplemente alejarse de cualquier efecto secundario que las acciones del mercenario pudiesen tener tras el incidente con el imbecil ricachón?.

La cercanía de los dos cuerpos provocó un suave escalofrío en el cuerpo de Laurant, quien agradeció internamente el movimiento del menor, pero nuevamente que se proponía?, acaso las sospechas que el castaño tenía se hacían realidad?, si bien sabía que algo profundo los conectaba, al punto tal que incluso su sangre parecía ser una suerte de místico afrodisíaco para Eiren, nunca habían llegado a dar un paso más allá de un par de bromas y roces mal intencionados con sabor a provocación, sin embargo ahora... Las palabras de Vi le hicieron sonreír, nunca cambiaría, siempre despreciándose de esa manera, a veces considerándose inferior, o "un problema", tonterías!, el era muy importante, al menos para Laurant, escucharle decir esas cosas en ocasiones hacía que el joven terrorista quisiese abofetear algo de auto estima en su despeinado compañero. Pero ese sentimiento se desvaneció por completo en cuanto sintió el roce de la punta de la lengua del menor contra sus labios, maldito, ahora si había cruzado la línea y atacado lo más profundo de Laurant.

No podía negarlo, en ese momento sintió una urgencia lujuriosa contra Vi, deseaba hacerle mil cosas en privado, quitarse esas ganas de hacerlo suyo que tanto le asolaban... y por Alá, quien sabe cuantas otras cosas más. -Me gusta que atraigas problemas, me gustan los problemas... así como me gustas tú, pequeño idiota.- respondió en forma suave pero clara, dejándose oír por sobre la música, entonces y sin pensarlo mucho, hincó uno de sus colmillos en el borde interno de sus labios, lo suficiente para hacerse una herida no muy considerable, pero si lo suficiente como para sangrar un poco; teniendo el inconfundible sabor metálico de la sangre en su boca, Laurant tomó a Vi por el cuello de su ropa y lo acercó con cierta rudeza hacia él, de modo dominante y posesivo para, tras una breve contemplación, besarlo en los labios casi con desesperación, dejan do que su sangre fluyese directo hacia su compañero mientras disfrutaba del suave y delicioso tacto de aquellos labios que parecían nunca haber besado a nadie, esperando solo a la llegada del castaño para entregarse por primera vez... le importaba una mierda si aquello era verdad o solo una fantasía romántica, lo cierto era que ahora, Vi era suyo, y no lo compartiría con nadie más.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Vie Jun 07, 2013 8:20 pm

Escuchar aquella respuesta por parte de Laurant, no le sorprendió…o al menos no hasta que el castaño hizo alusión a él…a que le gustaba. Y es que si Laurant deseaba hacer que el muchacho se sonrojara, lo había logrado justo en aquél momento; el sonrojo se extendió a través de las pálidas mejillas del menor, aunque las luces del lugar, impedía que fueran vistas con mucha facilidad. Pero por dentro Eiren sentía como la sangre se agolpaba sobre su rostro, tiñéndolo y dejándolo indefenso…indefenso frente a la única persona que le tenía permitido ver lo que su yo mas profundo podía ocultar.

El aroma metálico de dulce elixir llenó sus pulmones, como una droga abusiva y poderosa. Laurant era su droga, su recuerdo, su ángel…y tantas otras cosas más. Los orbes del albino se tiñeron de la extrañeza de aquél momento, una mezcla de deseo y hambre, mas la firme creencia de que no podría estar por mucho tiempo mas, alejado de aquellos labios. Y casi como leyendo su mente, el joven castaño le tomó por el cuello, atrayéndolo y dardeandolo con su mirada, con aquellos ojos que a veces eran marrones y otras veces, se teñían de carmín. Eiren retuvo el aire mientras aquellos ojos intercambiaban miradas, y finalmente, pudo sentir la rudeza de aquellos labios junto con el golpe frenético de la sangre. Ese era en definitiva, su primer beso y justo ahora, no podría haber esperado, que fuera mejor de como se estaba dando.

El muchacho entreabrió apenas los labios mientras cerraba sus ojos, dejándose llevar por la música y la cercanía del mayor, dejando que su lengua rozara suavemente los labios de Laurant, para así poder sentir el dulce sabor de los recuerdos…malos y buenos, aquellos que habían teñido su memoria y su conducta, su personalidad y su modo de vida, todo su ser. Sus manos aunque algo dubitativas al principio, se cernieron sobre los codos del castaño, para así poder mantenerse en puntillas como estaba. Allí no había vergüenza y le importaba muy poco si alguien los estaba mirando o no, ese era su momento y nadie se lo arruinaría, el único momento en el que podría ser el y dejar a Vi como un simple observador, en ese instante tan solo era Eiren, el chico que había sido salvado por el hombre que ahora le besaba como el nunca había podido soñarlo.

Su estómago se tensó como en pocas ocasiones, como si algo revoloteara en su interior y eso le hizo dar un pequeño paso atrás, mas no se apartó del beso. Odiaba a Laurant por hacerle sentir de aquella forma tan extraña y a la vez, le quería por ser su única familia…y por otras razones que ahora si se vería mas complicado de aceptar. Era así, tan complicado como solo él podía ser, fue por eso mismo que ahora sí separo sus labios de los de Laurant tan solo por un par de centímetros, para murmurarle: —Creo que necesito algo un poco mas fuerte que un daikiri—. Buscó con los ojos los del castaño mientras apenas sonreía. Su estómago le gruño como pidiendole que no tomara al menos con la panza vacía y él no pudo hacer menos que fruncir el ceño justo antes de añadir: —Y quizá algo de comer—. Se rascó la cabeza con una de sus manos, esperando por ver que ocurriría ahora y en que estaría pensando el muchacho frente a él.

Justo para ese momento, una nueva canción comenzaba. Todos bailaban a su alrededor. A lo lejos, otros estaban enfrascados en sus conversaciones y otros simplemente, observaban en busca de algo que les pudiera ayudar a pasar el rato.

Spoiler:

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Miér Jun 12, 2013 3:20 pm

Reír fue lo único que pudo hacer ante las palabras de Eiren, el cual las eligió en el momento perfecto para romper el ambiente cargado de estática que se había formado entre los dos. Bueno, simplemente no podía acorralarlo contra un muro en el rincón más oscuro del lugar y descargar su lujuria contra el menor como si estuviesen en la mas intima privacidad, debería contener sus brios, respirar hondo y simplemente encontrar el momento y el lugar correctos para continuar aquellas "palabras en el tintero" que los dos estaban dejando. Tras separarse un poco, Laurant llevó las manos a su cintura y suspiró, sonriendo afectuosamente para acto seguido, alzar una mano y dejarla caer sobre la cabeza del menor, sacudiendo sus cabellos como si fuesen una maraña de spaghetti, -eres un desastre, apuesto que ni siquiera has cenado, y luego me preguntas cuando me he convertido en tu madre... si te dejo solo te convertirás en un mendigo- musitó con simpleza guiñándole un ojo a Vi.

Afortunadamente para ellos, el club parecía contar con una suerte de bar/restaurante en el segundo piso, separado por vidrio polarizado y a prueba de sonido, una suerte de sector V.I.P para aquellos que deseaban dejar la fiesta de lago y entregarse a actividades más tranquilas sin abandonar el prestigioso establecimiento. -Yo invito...- agregó mientras miraba a su alrededor, fulminando con la mirada a aquellos que habían posado sus ojos tanto en él como en el menor, podría decirse que muchos de los allí presentes podrían deleitarse con un chico como Vi o como Laurant, sobre todo aquellos que gustaban probar experiencias nuevas de todo tipo, pero nadie en ese lugar, ni en ningún otro lugar pondría un dedo sobre su pequeño felino; Eiren era suyo y no le importaba demostrarlo, a nadie. -O quieres comer en otra parte?, parece que si te quito los ojos de encima alguien podría cenarte aquí mismo- agregó entre risas mientras fijaba sus ojos en el menor, esperando su decisión; ya se había divertido un rato, y de hecho no era muy habitué de fiestas; todo el motivo de la presencia de los dos allí, era para pasar un buen rato y olvidar la vida que les esperaba fuera de aquellas puertas.

Del otro lado del edificio, directo en la puerta principal, se escucharon voces fuertes y gritos, para cuando Laurant dirigió la mirada al centro de la conmoción, aquel tipo que se había tropezado con Eiren volvía a la carga junto a otros dos hombres con pinta de gamberros pagados, y parado bajo el marco de las puertas miraban en todas direcciones, no había que ser un genio para saber que estaban buscando al castaño, y seguramente a Vi también. -oh oh... tenemos que movernos...- mencionó con un tono entre alerta y divertido, parecía que la noche todavía aguardaba ciertas sorpresas para los dos mercenarios. Sin perder tiempo Laurant tomó a Eiren por la muñeca y lo condujo sin dudar hacia el segundo piso mientras todavía podían pasar desapercibidos. El sector al que arribaron distó totalmente de la pista principal, casi no se escuchaba la música, sino que el murmullo de suaves conversaciones así como risas esporádicas eran lo que colmaba aquel lugar; el aroma a comida, tabaco y alcohol perfumaba el ambiente y las tenues luces sumían el sector en privadas penumbras. Todavía llevando a Vi consigo, Laurant se dirigió al rincón más oscuro y apartado de la puerta de acceso, tomando asiento en un cubículo en forma de L, con la mesa en el centro y unos cómodos asientos cuya altura de las cabeceras hacía casi imposible que pudiesen ser vistos desde la lejanía... el lugar perfecto.

Mirando de tanto en tanto a trabes del cristal, tratando de ubicar a sus perseguidores y también devolviendo la mirada a Vi con una sonrisa divertida, el castaño aguardó a que el camarero hiciese acto de presencia... quizás con suerte podrían picar algo antes de tener que salir a fuerza de puños y patadas de aquel club nocturno.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Lun Jun 17, 2013 5:04 pm

Eiren cerró los ojos en cuanto la palma de Laurant tocó sus cabellos, revolviéndolos como siempre hacía. Y mientras las nuevas palabras de su compañero comenzaban a aflorar, él parpadeó quedándose pasmado ante la verdad de aquellas palabras. Claro que eran ciertas; no había cenado ni había intentado siquiera tocar la cocina del desastroso lugar donde vivía, simplemente porque... ¿porque era? ¿Vaguedad? quizá...o tal vez, porque sabía que disfrutaría mas una comida en compañía. Eiren alzó sus hombros mientras murmuraba: —No creo que sea para tanto.

 Arrastró sus manos hacia su cabello con ánimo de quizá ordenarlo un poco, pero tan inquieto como el mismo, sus largos mechones continuaron apuntando en todas direcciones, sin dejarse domar. Por suerte abandonó aquella inútil tarea al tiempo que Laurant le invitaba a cenar...y aquello hizo que sus ojos se pusieran brillantes, no sonrió, pero si que sus ojos hablaron por el, por lo contento que se sentía al saber que podría volver a comer junto a su antiguo amigo y compañero. Atrapado en su propia felicidad, escuchó la nueva pregunta de Laurant. No tardó en responder: —¡¿ah?! ¿Cenarme?, ¿de que rayos estas hablando? —el muchacho cruzó sus brazos a la altura de su pecho como esperando una explicación que de momento, pareció no poder ser.

 Hasta los oídos del menor llegaron un par de gritos y el sonido de pasos furiosos. Suspiró, casi sabiendo que debía tratarse del mismo tipo de hacia un rato y por la respuesta de Laurant, supo que estaba en lo correcto. —Quizá si deberíamos irnos de aq... —Sus palabras quedaron en el aire tras que Laurant lo tomara por una de sus muñecas y lo arrastrara en dirección hacia el segundo piso.

Allí arriba todo resultó bastante mas tranquilo que en el piso inferior. La tenue luz que lo cubría todo llenaba de cierta magia el piso, las risas, el murmullo de conversaciones, el aroma a alcohol y habanos de buena marca inundaban el sitio, dejando apenas un pequeño recoveco para la música que había de fondo, perfecta para un lugar como aquél, donde nadie podía ver las caras del resto.
Spoiler:
De pronto sintió un ligero escalofrío al ver que aún era arrastrado de la mano por Laurant, sin embargo se obligo a calmarse en el segundo en que por fin se soltó de él y pudo tomar asiento sobre uno de los cómodos sillones de cuero negro. Laurant estaba en frente de él, quizá demasiado lejos y tal vez demasiado ocupado en vigilar los pasos del hombre regordete. Él no hubiese querido que la noche pasara así, no, el deseaba poder estar en paz por algunos momentos mas con el castaño. Eiren miró a los ojos a Laurant mientras este le daba algunas miradas pasajeras. El albino estuvo a punto de decir algo, pero su voz fue silenciada cuando un par de pasos suaves pero tajantes se deslizaron hacia ellos.

Esos pasos pertenecían a una mujer, una chica mas o menos de la estatura de Eiren, que se deslizó hasta la mesa de ambos con claro gesto de estar algo pasada de tragos. Sus rubios cabellos caían desordenados por los costados de su cara, aunque en su ropa no había arruga que se viera. Seguramente se trataría de alguna de aquellas niñas mimadas que se les daba por salir a beber, pensó el albino. La muchacha apoyó los brazos sobre la mesa mientras su espalda se arqueaba hacia adelante, observó primero a Laurant y luego a Eiren y luego maldijo:—¡Demonios! —. La vista de la chica se fue hacia el lado derecho, hacia otro cubículo que se encontraba hacia el fondo en esa dirección.—¡Váyanse a la mierda!...yo me quedo aquí...con estos dos. —La muchacha no sonrió, pero se dio la vuelta y fue a sentarse junto a Eiren, quien se había quedado viéndola quizá con algo de sorpresa...tal vez sin comprender, aunque lo cierto era se sintió algo raro al tenerla a ella ahora allí, sentada a su lado y con sus orbes azules clavadas sobre el mismo.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Dom Jun 23, 2013 4:14 pm

Vaya que la noche todavía se empeñaba en no darles un momento de paz a los dos mercenarios. Primero aquel tipejo  con el que habían tropezado, el cual volvía por algo de venganza junto a un par de matones que ahora insistentemente recorrían el club nocturno, y cuando parecía que se habían liberado de él momentáneamente, ahora aparecía una nueva molestia en forma de jovencita, la cual mostraba una expresión etílica y sin mas, tomaba asiento al lado de Eiren. A juzgar por sus palabras, la chica parecía estar alejándose de alguien más y evidentemente, había encontrado consuelo en la mesa de los dos (no quería echarse flores, pero cómodamente eran los mas apuestos del lugar) jóvenes que buscaban algo de tranquilidad.

La cara de Laurant mutó de su divertida sonrisa a un gesto indiferente, frío y algo molesto, la noche se les había ido de las manos de varias maneras, y por lo que podía apreciarse, no parecía querer mejorar en el futuro cercano. El castaño apoyó el codo sobre la tabla de madera que servía de mesa y dejó reposar su mejilla derecha contra la mano del mismo brazo, utilizándola como apoyo. Dejó escapar un pesado suspiro hacia arriba, el cual meció sus cabellos y finalmente emitió unas palabras algo sarcásticas y de seguro amenazantes. -No sabes que no debes interrumpir a un cuervo mientras come?, podría sacarte los ojos...- mencionó con tono neutro y hostil mientras fusilaba con la mirada a la recién llegada para, posteriormente, mirar a Eiren esperando alguna reacción de su parte, la que fuese... con solo mostrar incomodidad, Laurant seguramente lo tomaría del brazo y sin siquiera dudarlo lo sacaría del lugar así tuviesen que viajar por los techos como solían hacer en los viejos tiempos.

No quiso mirar, percibió como aquella rubia miraba hacia otra mesa, de seguro algún tipejo de mala muerte, un noviecito celoso o un pretendiente con aires de macho cabrío estaría fusilando a los dos jóvenes con la mirada mientras su "presa" escapaba de su alcance y se ubicaba junto a los mercenarios... mas problemas?, era más que factible. -No queremos problemas niña... si tengo que partirle la cara a alguien más ésta noche creo que enloqueceré. Terminemos con esto... quien eres y por que somos mejores nosotros que...- Decidió no terminar la frase, estaba seguro que la otra persona, aquella de la que la niña huía, estaba más que pendiente de la conversación, una palabra en falso sería como encender pólvora en una fabrica de explosivos... una muy mala idea. -Eiren... podríamos terminar esto en mi apartamento.- agregó ahora fijando su atención en el peliblanco, después de todo no podía quitarse la sensación de que ambos parecían un imán, el cual no paraba de atraer problemas.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 01, 2013 2:44 pm

Eiren sintió un fuerte escalofrío recorrerle al espalda y vaya que sabía lo que eso podía significar. Sus orbes se separaron de la figura de la alcoholizada muchacha para ir a parar hasta el lado contrario de la mesa, donde Laurant ya no mostraba aquella sonrisa que tanto le gustaba, no, ahora lucía verdaderamente aterrador, tal y como lo recordaba en los pocos momentos en que lo había visto molesto o entrando en el enfado. El albino pestañeó mientras la molestia de Lau comenzaba a refulgir a través de aquellos orbes encendidos que poseía. Por suerte el castaño cambio su postura y dejo salir su sentir a través de un suspiro y Eiren le comprendió, mejor que con palabras. Sabía que su compañero estaba harto de las interrupciones, tan harto como se encontraba él. Luego se dejaron escuchar las nuevas palabras de Laurant, las cuales hicieron que el albino sonriera mientras negaba con la cabeza. —No creo que debas pedirle sentido común. —El albino observó nuevamente a la muchacha antes de agregar: —Realmente no parece haber prestado atención a tus palabras. —Ella se había apoyado contra el hombro de Eiren mientras breves suspiros escapaban de entre sus labios, parecía estar librando una batalla contra el sueño.

Aún así, Laurant continuó con sus palabras hacia la mujer esperando que ella entendiese por las buenas que su presencia en aquella mesa no podía traer nada bueno. Ella hipó una y luego otra vez, antes de finalmente caer rendida ante el sueño. Ante esto el albino no pudo evitar reír hacia su compañero. La muchacha había apoyado su cabeza contra el hombro del mercenario y unos débiles ronquidos llegaban hasta sus oídos. Demonios que por fin tenían algo de suerte. A Eiren no le gustaba lidiar con borrachos, menos sabiendo que eran del tipo molesto que podía atraer mas problemas. —Bueno...—Mencionó hacia su compañero. —Ya que has hecho una buena invitación...y ya que la dama ha caído en los brazos de Morfeo. Creo que podemos dejar la cena para un sitio en verdad mas tranquilo. —El albino sonrió mientras observaba hacia el cubículo que cubría la mesa donde debían de estar los acompañantes de la ebria mujer.

—¿Sabes que ha sido divertido el verte celoso? —murmuró Eiren con el suficiente volumen como para que sus palabras fueran percibidas por Laurant. No deseaba interrumpir los sueños de la muchacha y mucho menos que volviera a enroscar su brazo en el de él, por lo que Eiren aprovecho su sueño para zafarse de su agarre y moverla sobre los cómodos almohadones del sofá. —No deberíamos salir por donde entramos, estoy seguro de que nos estarán esperando con bombos y platillos y como tu bien dijiste...—observó a Laurant justo antes de mover su vista nuevamente hacia una ventana que daba justo al techo de una casa junto al club. —Hace mucho que no vamos por los tejados. —La sonrisa del albino se volvió mucho más efusiva. Y era que deseaba sentir la adrenalina que le recorría cada vez que recorría de aquella manera la ciudad junto a su compañero. Se puso de pie mientras mantenía la vista centrada en su compañero y fue mientras esto ocurría, que unas voces sonaron desde las escaleras que daban al segundo piso, voces enfadadas y agresivas; de seguro debía tratarse del hombre de hace un rato y sus secuaces.

La ventana estaba libre, la noche estaba en pleno apogeo y los orbes grises del joven mercenario se hallaban sobre los de su compañero, esperando por una respuesta.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Vie Jul 05, 2013 7:22 am

Rendido estuvo a punto de dejar caer su cabeza y darle de lleno a la tabla de la mesa con la frente. Días como aquel le recordaban por que ambos eran más que personas comunes, por que habían elegido el solitario camino del mercenario, justamente por eventos como el que se estaba desenvolviendo en ese momento, ninguno de los dos había podido disfrutar realmente la velada más allá de aquel magnético encuentro a la entrada del club; luego de tantas experiencias como Sword, la gente normal parecía extraña, diferente ante los ojos de Laurant, como bichos extraños, aburridos y estáticos cuyas vidas carentes de trascendencia eran como grandes piedras bloqueando parte de una poderosa corriente que fluye implacable.

Pero, antes de que el mercenario terminase de perder la fe en la humanidad, aquella pequeña ebria simplemente se acurrucó contra el hombro de Ioren y se rindió ante el sueño etílico. Finalmente la oportunidad perfecta para salir de aquel lugar se presentaba, mas contando con el apoyo de su compañero tras sus palabras, Laurant se puso de pie esbozando por fin una pequeña sonrisa victoriosa. -Celoso?, podría volar este lugar entero por ti, todavía no me has visto celoso- respondió altivo y orgulloso mientras se hacía a un lado de aquella mesa, quedando de pie en el pasillo central que conducía tanto a la salida como a la cocina en la parte posterior del establecimiento. -Si... mucho tiempo de echo- agregó mirando también a la ventana; pero su atención se desvió hacia las escaleras, en el mismo momento en el que habían decidido pasar a la acción, la cara enrojecida del tonto gorila al que habían expulsado del club y la de un par de sus matones se asomaron al final de la misma.

Sin muchas más opciones, Laurant le dio una palmada en el hombro a su compañero y sin tiempo para más, se lanzó en carrera abierta hacia una de las ventanas, realizando un magnifico clavado a través de ella ganando acceso al techo lindante y a los exteriores. Su caída se amortiguó con un giro completo, valiéndose del empuje, su hombro derecho y el arco de su espalda dejó que su cuerpo rodase completo antes de quedar completamente erguido y de pié, realmente no había olvidado sus viejos hobbies como practicante de parkour. -Alcánzame antes de que ellos nos alcancen a nosotros!- le gritó animado desde afuera mientras comenzaba a correr por el tejado, una pequeña carrera sería el incentivo suficiente para poner a Ioren en movimiento, y de paso probarían que tan tenaces eran sus perseguidores.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 06, 2013 2:01 pm

El hombre de plateados cabellos observó a su compañero mientras se dirigía hacia la ventana, sonriendo en cuanto el gordo chilló desde el otro lado. —Demasiado tarde, idiota. —Escuchó el llamado de Laurant desde el techo lindante al club y no tardó en pasar por sobre la mesa y caer junto a la ventana. Uno de los tipos que acompañaban al matón avanzó en dirección de Eiren, pero el albino ya había apoyado uno de sus pies sobre la base de la ventana. Le bastó con un poco de fuerza para elevarse de un salto en dirección hacia el otro techo, amortiguando con ambas piernas la caída, por lo que se halló de pie ahora sobre el tejado de una larga casa de dos pisos. Eiren sonrió mientras daba una última mirada hacia el gordo y sus hombres, para luego correr en la dirección hacia donde se movía Laurant, apurando sus pasos mas por alcanzar a su compañero que por alejarse de los hombres del club.

—¡No! ¡No permitan que se marchen! ¡Síganlos, maldita sea! ¡Y tráiganmelos vivos!—bramó el jefe a sus perros, quienes tras hacer un gesto de evidente molestia, se lanzaron hacia el mismo techo por el que Eiren y Laurant se movían. Se trataba de dos hombres, uno rubio y de complexión delgada, se notaba molesto, aunque no por los hombres que habían escapado, sino por la actitud de su jefe, de quien ya estaba harto. El otro era un tipo calvo y de aspecto bravucón, o le hacía gracia tener que saltar con el traje que llevaba puesto, pero el trabajo era el trabajo. Ambos hombres siguieron los pasos de los dos mercenarios desde atrás, no tenían la misma agilidad y uno de ellos estaba comenzando a sentir que no se le daba bien trabajar tan alto.

—¡Jo! Creo que no nos quieren dejar ir tan tranquilamente. —Eiren habló mientras sonreía hacia su compañero, hacia adelante, se mostraba el final de la casa, la que era seguida por un vacío de unos dos o tres metros y luego de aquello seguía una casa de casi la misma altura. Sobre ellos, la luna y las estrellas parecían ser los únicos espectadores de aquella persecución que se estaba llevando a cabo. Esos hombres descubrirían que el terreno abierto era el sitio favorito de Eiren y este mismo, podía decir casi con completa seguridad, que también era el de Laurant.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Dom Jul 07, 2013 9:11 am

Desde la distancia que había conseguido alcanzó a escuchar las protestas y ordenes de aquel tipo que los buscaba con desesperación, ordenando a sus "perros" que los persiguiesen hasta el mismo infierno de ser necesario, el único problema residía en el hecho de que aquellos perros eran demasiado grandes y torpes para atrapar a dos liebres en plena carrera. Con aquella bella y poética imagen en su mente, Laurant se dio tiempo a detenerse y voltear para ver tanto a Ioren acercarse como a aquellos hombres dando sus primeros torpes y temerosos pasos en los inclinados tejados en donde la acción había sido trasladada. -Mira eso...- dijo entre risas a su compañero señalando a los matones que se aventuraban al tejado con más dudas que certezas, podía verse a kilómetros que ninguno de los dos persecutores quería estar ahí por el peligro que un mal paso podía representar, y en consecuencia, la precisión de su accionar se reducía drásticamente, pues estaba seguro que en tierra firme aquellos tipos eran expertos en dolorosas golpizas, pero aquí en los reinados de las alturas, solo eran meros lacayos esperando no encontrar un oscuro final contra el pavimento.

-Es una vista interesante no lo crees?, parecen tan frágiles y asustados en contraste a lo grandes que son, quiero ver que tan apegados a su "señor" están, y quiero ver sus caras con lo que voy a hacer ahora-
agregó totalmente divertido mientras le daba la espalda a los persecutores y encaraba aquel gran salto de más de dos metros, pero no miró al vacío, miró a la casa que seguía a continuación y a los tejados siguientes, aquel sería todo un salto de fe, pero por el otro lado, no había vuelta atrás, al menos no sin pasar por aquellos temblorosos gorilas y de regreso al club... meh, idea poco tentadora. Con ojo analítico observó la distante casa y encontró con agrado que a lo largo de los juegos de 6 ventanas (3 en el primer piso y 3 en el segundo) se encontraban labrados unos elegantes balcones de estilo antiguo, una estructura olvidada por la alta tecnología arquitectónica de una ciudad en crecimiento, y sin embargo aquellos balcones le permitirían al castaño progresar, y vaya que la idea era tentadora.

Con una fugaz mirada hacia Ioren le dio a entender lo que pretendía, en esa noche tan especial, el bombardero tenía ganas de volar alto, de sentir el viento bajo las alas y la adrenalina aplastándole la cabeza con deliciosas sensaciones. -No se tú, pero yo me siento con suerte esta noche- Fue lo ultimo que dijo, antes de dar tres pasos para atrás y entonces reunir toda su fuerza en las piernas y en su corazón, lanzándose en plena carrera hacia el borde del tejado y, con un preciso salto, lanzarse hacia el vacío como un ave dispuesta a volar. Debía admitirlo, por un segundo pensó que no lo lograría, se sentía demasiado lejos, se sentía traicionado por la confianza, pero mientras caía hacia una muerte segura y en el ultimo minuto, sus dedos con posesión casi felina se aferraron a uno de los bordes metálicos de aquel balcón, y todo su cuerpo quedó pendiendo de ellos, con aquel vacío oscuro deseoso de tragarlo. Respirando agitado por la emoción, reunió y distribuyó sus fuerzas entre ambos brazos, exigiéndole a su musculatura que levantase su propio peso, y su cuerpo respondió, poco a poco fue escalando hasta finalmente estar a salvo, quedando sentado en la barandilla del balcón, encarando al edificio del que había saltado, observando tanto a Ioren como a los matones que a paso lento y torpe, seguían acercándose, solo que ésta vez podía ver en sus caras la incredulidad y sorpresa ante lo que acababan de presenciar. -Vienes? o tengo que ir a buscarte??- gritó desde su posición entre risas, todavía su mente no asimilaba lo cerca que había estado de la muerte, y de seguro no lo haría, pensar solo traería terrores y culpas, algo que Laurant no necesitaba en ese momento. -Yo te atraparé!!- agregó sonriente, mientras estiraba la mano hacia el vacío, totalmente tranquilo y cómodamente sentado de manera precaria, con el vacío a sus pies; era hora de poner a prueba el coraje y la locura de su compañero, de un modo u otro, no lo dejaría solo contra los matones, de ser necesario entraría a patadas al club y volvería a salir por la ventana del segundo piso para rescatar a su "princesa en apuros".

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 08, 2013 4:16 pm

Eiren sonrió mientras escuchaba las palabras de su compañero. Laurant tenía razón, esos tipos podían ser unos matones en el pavimento, pero aquí en las alturas, donde la vida se pone en juego tras cada salto, las cosas eran muy distintas y podían significar un serio peligro para aquellos que habían pasado demasiado tiempo sobre el seguro suelo. —Como todos, están influenciados por el dinero, ya sabes que el dinero mueve montañas, mi buen amigo. —La vista del albino, siguió a Laurant, quien miraba en ese momento hacia el lugar por donde se dirigirían, primero les aguardaba un buen salto y mas tarde, una hermosa fachada que debía tener algunos cuantos años de antigüedad. No necesito seguir los orbes de su compañero para saber lo que planeaba, como siempre, Laurant buscaba la parte divertida de cada cosa que hacían y en esta oportunidad, no sería solo un buen salto, sino que el lugar donde aterrizarían, no sería el techo contiguo.

El castaño lo observó y Eiren le devolvió la mirada, mientras las palabras del Laurant llenaban el espacio entre ambos. Eiren observó hacia atrás, aún mas atrás de donde se encontraba su compañero. Los dos hombres que les habían perseguido no se encontraban nada lejos, sin embargo podían ver como sus pisadas eran dubitativas y no es que el techo en forma triangular fuera muy resistente, una caída desde ahí te dejaría unas buenas lesiones. —¡Deberían volver a casa! —Les previno con voz firme, al tiempo que su compañero se movía efectuando el salto hacia el balcón de en frete. El albino lo observó y no pudo evitar sentir un pequeño escalofrío al verlo caer hacia el vacío, apenas sosteniéndose del balcón. Eiren suspiró mientras veía como el orgulloso castaño tomaba asiento sobre el mismo balcón. Le sonrió, seguro los que les perseguían también habían observado el salto.

—En serio chicos, deberían volver por donde vinieron. —
Murmuró el albino mientras reía, justo antes de hacerse hacia atrás para tomar equilibrio. —Confío en que me atraparás, eso no lo dudaría en ningún momento. —Observó hacia el frente, tomando carrera, a sus espaldas sintió las voces de los hombres:
—¡No! ¡Detente! —pero ya era tarde, su pie derecho tocó el borde del techo y con gran fuerza impresa en el mismo, se elevó hacia el frente, sintiendo como el viento pegaba contra su cara y el abismo bajo él, lamiendo sus pies.
Su salto le llevó hasta la misma ventana que Laurant, solo que él pudo tocar el borde del mismo balcón con uno de sus pies, solo que no tenía de donde agarrarse...hasta que vio aquella mano estirada hacia él y sin dudarlo, la tomó. —¿Deberíamos colarnos por la escalera no? —El albino, luego de recuperar el aliento, dio una rápida mirada hacia donde se encontraba el balcón del lado derecho, junto al mismo, se alzaba una escalera que les llevaba hasta el primer piso, ya de ahí en adelante, la noche les seguiría sobre las calles de New Haven.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 13, 2013 8:46 am

Y allí fue el salto de Ioren, suicida y descuidado al igual que el propio, con bastante más potencia e ímpetu, el peliblanco no había dudado y su cuerpo había respondido acorde. Su pie fue a dar al balcón y ante la falta de estabilidad del momento, las manos de ambos se encontraron y aferraron con fuerza, impidiendo al albino caer al vacío y quedando los dos en aquel diminuto espacio. Una pequeña risa tranquila brotó de los labios del castaño ante el salto exitoso, decididamente estaban ya a salvo de los gorilas que les perseguían, los mismos habían llegado al borde del tejado y era más que evidente que no saltarían, jamás podrían lograrlo con aquellos cuerpos pesados y tan poco preparados. Laurant levantó la mano y la agitó en el aire a modo de saludo antes de dirigirse a sus persecutores -Lo sentimos muchachos!, díganle a su jefe que se la debemos para otra, pero ésta noche estamos muy ocupados!!-

Uno de los matones levantó el brazo y expuso su dedo medio a los dos jóvenes, lo cual provocó otra ola de risas en Laurant, quien devolvió la atención a su compañero al mencionarle una escalera en la cual no había reparado, encontrando la vía de escape perfecta. Con la sonrisa todavía a flor de piel, el castaño extendió una mano y tomó por el cuello de la ropa a Ioren, atrayéndolo con brusquedad una vez más, mirándolo a los ojos fijamente -si, deberíamos, pero primero bésame maldito idiota- musitó antes de comerle la boca al peliblanco casi con desesperación, entonces antes de siquiera dejarlo reaccionar, tomó un pequeño impulso y desde su posición, saltó hacia la escalera lateral, aferrandose a los bordes de la misma con manos y pies, comenzando a deslizarse hacia abajo hasta tocar tierra firme; las calles eran de ellos una vez más, ahora solo restaba ver cual era el siguiente plan de acción; su intento de diversión había sido torcido por los eventos de la noche, pero la misma no había terminado, a su modo lo había pasado de maravilla y solo esperaba que Ioren también.

Giró sobre si mismo y dio un pequeño golpe con su pie al piso mientras alzaba la vista y esperaba a que su compañero también bajara. -Y ahora que?- preguntó desde su posición, las ideas se le estaban agotando antes de dejar a un lado la etiqueta y comenzar a pensar en asuntos un poco más... íntimos entre los dos. La sola idea hizo que llevara una mano a su nuca y revolviese su cabello de manera alocada; todavía se preguntaba si estaba bien el camino por el que estaba llevando las cosas; de lo que no tenía idea era que aquella noche sería quizás la ultima en libertad, la ultima en que vería a Ioren solo como su camarada y amigo.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Dom Jul 14, 2013 6:15 pm

Ioren sonrió hacia su compañero al verlo hablarle a los matones que los perseguían. Aquél castaño era realmente alguien incapaz de hacer una buena broma cuando el momento la merecía. La respuesta de uno de los sujetos no hizo más que alargar la sonrisa del albino y provocar una burlona risa. Por favor, había gente que aún no estaba lista para todo lo que ofrecían las calles de New Haven, gente como ellos, o gente aún más peligrosa. Por fin sentado en el pequeño balcón y junto a Laurant, la respuesta de su compañero acudió a él, tomándolo total y exquisitamente por sorpresa. La voz y la suave respiración de Laurant golpeándole contra el rostro, le recordó lo importante que era para él, pero todo pensamiento desapareció junto con sus palabras y el nuevo contacto de los labios del castaño contra los suyos. Sus ojos observaron a su compañero mientas el contacto se mantenía, aunque tan rápido como había sucedido, así mismo se había esfumado. Demonio, pensó el albino, Laurant era un demonio del cuál no podía apartar la atención, incluso ahora cuando se encontraba aferrado a la escalera lateral.

Eiren negó con la cabeza justo antes de volver a mirar hacia los matones y hacerles una señal de adiós con la mano. Un nuevo salto le dirigió hacia la escalera y luego, se deslizo hacia abajo, siguiendo los pasos de su compañero, tomando posición sobre la oscura y húmeda callejuela. —¿Ahora qué? —preguntó sonriendo al escuchar la pregunta de su compañero. Eiren dio un par de pasos para quedar cercano a Laurant, levantó una de sus manos y tomó del mentón del castaño, para que este le mirara directamente a los ojos desde la diferencia de alturas. —Puede que no lo recuerdes, pero allí en el bar dijiste algo de continuar lo que estábamos haciendo en tu departamento. —Eiren levantó un poco sus pies para quedar mas cerca del rostro de su compañero, hablándole con sus labios a corta distancia de los de él. —¿Será que tu propuesta sigue en pie o quieres irte a dormir temprano? —El albino soltó a Laurant para luego retroceder un par de pasos.

—Como sea, lo mejor es que primero nos alejemos de este lugar. —Murmuró Eiren mientras sus orbes se dirigían hacia el techo donde los matones ya no se encontraban, seguramente se habían vuelto a informar de la nueva posición de los mercenarios. Eiren observó hacia el lado izquierdo de la callejuela, la misma llevaba a una calle un poco mas ancha aunque igualmente poco transitada y mucho menos iluminada.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Mar Jul 23, 2013 1:13 pm

-Que sucede? tienes ganas de un pedazo de terrorista?- preguntó entre risas a su compañero dándole un codazo suave a la altura de las costillas, Laurant sabía que el peliblanco era de los pocos con los que podía bromear de esa manera, ser él mismo y decir básicamente lo que se le diese la gana sin temor, su amigo sabía escuchar, sabía aconsejarle y sabía regañarlo cuando se le iba la mano, los dos se complementaban de maravilla y las bromas sobre una "posible pareja" ya habían sido lanzadas por algunos otros conocidos y amigos, solo que ninguno e los dos se había tomado aquel asunto en serio... de momento.

Sus ojos siguieron a Ioren, la mirada del albino había regresado a los techos encontrando que los matones ya no estaban allí, seguramente aquel gordo sudoroso ya sabría que habían escapado y no le extrañaría que los tres mastodontes estuviesen en camino para intentar atraparlos una vez más, las palabras de Ioren dieron el clavo, era hora de salir de allí. -Carrera hasta el parque?, salgamos de éste basurero- mencionó el castaño quien sin darle tiempo de responder a su compañero echó a correr por la acera, comenzando a saltar con la gracia de un mono las tomas de agua y las vallas de contención en las esquinas; escalando algún que otro auto y saltando de regreso a la calle en una carrera totalmente libre de preocupaciones; las grandes arboledas estaban a poco menos de 5 manzanas y el parque sería el lugar perfecto para declararse oficialmente libres de persecutores, de allí en más el refugio provisorio de Laurant solo estaba un par de manzanas más allá, o bien podrían parar en los puestos del parque y probar los ultafamosos hot-dogs de rata que muchos decían se preparaban en aquellos lugares. -Vamos tortuga!- gritó mientras se detenía sobre el techo de un auto y le sacaba la lengua a su compañero, posteriormente volteo y siguió su loca carrera.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Invitado el Vie Jul 26, 2013 4:30 pm

Ioren sonrió ante la descarada propuesta de su amigo. La misma sonrisa se convirtió en risa al recibir aquél codazo por parte del castaño. Por supuesto que el momento se vio frenado tras el descubrimiento de que los dos matones ya no se encontraban en los techos, pero Ioren justamente era esa clase de momentos tranquilos los que deseaba prolongar un poco más junto a su compañero, era tan solo que el resto del planeta no tenía ganas de que fuese tan sencillo. Pero ¡Hey! dentro de todo era divertido ver con que cosas salía la gente, tipos que se creían mas que otros, matones que en los tejados se volvían gatitos asustadizos y mujeres que tomaban mas de la cuenta y mandaban al carajo a todos a su alrededor. Eso era solo una pequeña muestra de la diversa clase de personas que habitaban New Haven. "Pero por hoy ya basta de encontrarnos con especímenes que de una u otra manera quieren atrapar nuestra atención" pensó el albino justo antes de que la nueva idea de su compañero lo sacara de sus pensamientos.

—Ok, el que pierde pide la cena he, no me quedaré con las ganas de comer solo por una panda de lerdos que se les ocurrió venir a entrometerse con nosotros. —Ioren entonces abandonó sus pasos normales para comenzar una loca carrera tras Laurant. —Sucio tramposo. —Murmuró este al ver como el castaño se hacía de la ventaja. Quizá no hubiese sido buena idea el hacer una apuesta, pero ¡bah!, al diablo con todo por esa noche. Pediría doble porción de comida china para ambos. Aún así, no se quedó atrás, pasó por sobre un grupo de autos en fila, los cuales comenzaron a sonar casi al instante con su particular ruido ensordecedor, pero ambos mercenarios dejaron atrás el barullo a paso rápido, dirigiéndose hacia el parque el cuál, a cada paso que daban se hacía mas cercano. —¿A quién llamas tortuga? —preguntó el albino a su compañero con una molestia actuada...mal actuada. —Te voy a patear ese lindo trasero que tienes cuando te alcance, ya verás. —Amenazó Ioren mientras continuaba con la persecución. Ambos ya estaban entrando en la enorme plaza que por las noches, escondía mas cosas turbias que niños jugando.

De ahí en adelante, ya solo quedaba pagar la apuesta que había hecho y ¿porque no? Tratar de alejarse de los problemas, al menos por aquella noche...o por lo que quedaba de ella.


[Tema Finalizado].

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: De dragones, perros callejeros y copas [Privado, Eiren Caelestis]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.